Es innegable que la infancia es un período fundamental en el desarrollo del ser humano, y que las experiencias y aprendizajes infantiles van a incidir de una forma u otra, en las etapas posteriores de la vida, por ello, no podemos soslayar la importancia de proporcionar a los niños una educación adecuada en un contexto normalizado que respete su integridad y potencie sus cualidades, con el objetivo final de lograr su autonomía física, intelectual y moral.
Dicha educación se inicia en la familia, que es el primer agente de socialización, a través de la cual el niño se introduce en la sociedad y adquiere los hábitos, las normas y los comportamientos sociales de su entorno, requisito imprescindible para su adecuada integración en la sociedad de la que forma parte
Resumen recogido del portal Guía de recursos sobre discapacidad