Los teratomas en la infancia son generalmente benignos; siendo los inmaduros los menos frecuentes. Son tumores intradurales; lo que supone el 10% de los tumores raquimedulares en el niño. Presentamos el caso clínico de un paciente varón afecto de lesión medular diagnosticada a los 2 años de edad sin déficit sensoriomotor. Tras extirpar la lesión quedaron secuelas que requirieron tratamiento neurorehabilitador: vejiga neurógena, paresia de extremidades inferiores. El estudio anatomopatológico diagnostica la lesión de teratoma inmaduro grado II/III de localización D11-L3. Existe además una recidiva de las lesiones intradurales; a pesar de lo cual la evolución es satisfactoria. Se realiza búsqueda bibliográfica sin encontrar ningún caso publicado con las características de nuestro paciente. Mediante este caso se demuestra la importancia de un seguimiento y tratamiento multidisciplinar para el tratamiento de estas lesiones; de modo que el papel del médico rehabilitador es actuar de forma precoz para minimizar las secuelas y conseguir el mayor grado de independencia posible.
Resumen realizado por el/los autores recogido del propio artículo