Desde los Centros Base se lleva a cabo la valoración para determinar el alcance de la discapacidad y las prestaciones a las que se tiene derecho. A la hora de la valoración se tiene en cuenta tanto el coeficiente intelectual como la conducta adaptativa del sujeto. Las demandas en relación a la formación (problemas en los años de escolarización) y el empleo son las más comunes entre las personas con inteligencia límite. Por lo tanto se constata que estas personas tienen dificultades, precisan apoyos en determinados momentos y tienen la necesidad y el derecho de ser informados y orientados en cuanto a los recursos existentes en todos los ámbitos. Pero la cuestión es saber desde dónde ofrecer los apoyos, si desde los recursos ordinarios o desde los servicios especializados.
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Resumen realizado por el/los autores recogido del propio artículo