Objetivo. Los avances tecnológicos y las mejoras en el diseño de los ensayos clínicos y en la RM han conducido a una gran variedad de aproximaciones terapéuticas a la esclerosis múltiple (EM), algunas de ellas con éxito, mientras que otras no lo han sido tanto, a pesar de los prometedores resultados en modelos animales.
Desarrollo. En este artículo revisamos el estado de la terapia con inmunosupresores en la EM y prestamos especial atención a los ensayos realizados con cladribina, linomide, sulfasalacina, ciclofosfamida, mitoxantrona, ciclosporina A y azatioprina.
Conclusión. Una inmunosupresión grave e inespecífica disminuye la actividad anatomopatológica y clínica de la enfermedad, con modestos beneficios en las tasas de ataques y la RM, pero no se han demostrado efectos sobre la progresión y sí la existencia de serios efectos secundarios a corto y largo plazo que impiden, en algunos casos, su administración, aunque bien es verdad que la demostración de la eficacia de estos productos puede no haberse conseguido por problemas metodológicos; posiblemente son más útiles solos o combinados con inmunomoduladores.
Resumen tomado de la revista