La mayoría de las personas que ven piensa o cree que la vista es el más importante, completo y necesario de los tradicionales cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Por el contrario, el tacto suele ocupar el último lugar en cuanto a la importancia que se le suele atribuir o a la cantidad de información que proporciona o al uso que de él se hace.
El sentido del oído suele ocupar el segundo puesto en el nivel de importancia atribuido. Sin embargo, si se analiza más cuidadosamente el cúmulo de información que se recibe a través de la audición, se puede comprobar que es mucha más de la que a primera vista parece.