La recesión económica está provocando un retroceso en la inclusión de las personas con discapacidad, ya que este sector es más vulnerable a los cambios del ciclo económico. Los efectos de la tan traída y llevada crisis son cada vez más evidentes y se plasman en un menor número de contrataciones y mayor precariedad en las mismas, lo que repercute en la economía de las familias, incluso en la salud. Este impacto aumenta en caso de discapacidad y más aún si se trata de una mujer.
Resumen recogido del artículo.