Nicolás Tulp en su libro publicado en 1652 en Ámsterdam fue el primero que utilizó el nombre de espina bífida englobando en este término un amplio grupo de malformaciones caracterizadas por la falta de fusión de la línea media vertebral. Otro científico importante en este campo de investigación fue Morgani, quien en 1761 estableció la relación entre hidrocefalia y espina bífida. Hoy en día y dado los avances de la medicina las investigaciones tienden a buscar la causas exactas de esta malformación, funcionamiento y tratamiento y búsqueda de su erradicación, sobre todo a través de suministrar a la mujer en edad fértil ácido fólico.
Resumen realizado por el/los autores recogido del propio artículo.