El documento explica por qué es esencial que las viviendas sean accesibles y adaptables para permitir que las personas —especialmente mayores o con discapacidad— puedan vivir de forma segura, autónoma y digna. Presenta principios como el diseño centrado en la persona y la accesibilidad básica, resaltando que anticipar las necesidades futuras evita riesgos y reduce costes de reforma.
A través de ocho casos reales, se muestran soluciones prácticas para distintos perfiles y situaciones: reorganización de espacios, adaptación de baños y cocinas, mejora de la circulación, creación de unidades independientes y uso de tecnologías y productos de apoyo. El objetivo común es maximizar la autonomía, la participación en la vida familiar y la calidad de vida en el hogar.