Anna Vives es una joven de 27 años. Tiene síndrome de Down. Vive en Barcelona, donde ha desempeñado distinto trabajos, como preparar las mesas del comedor de un colegio o apilar los carros de la compra en un supermercado. Pero Anna se aburría pronto de estas tareas mecánicas que no le reportaban satisfacción alguna.
Cuando se quedó en paro, su familia comenzó a preocuparse, ya que sobre Anna se cernían nubarrones de tedio y monotonía. Hasta que su hermano Marc le ofreció trabajar con él, en la Fundación en la que se encarga de la Comunicación, Itinerarium, una entidad sin ánimo de lucro que promueve el uso responsable y educativo de las nuevas tecnologías como motor de cambio social. Su lema: ‘Sumando capacidades’.
Anna lo que iba sumando eran trazos, porque desde pequeña le ha encantado escribir. Así que un buen día, de nuevo, su hermano Marc, reparó en su letra. Se fijó en lo llamativo de aquellos rasgos, que combinaban sin rigor alguno, sin pauta fija, las mayúsculas y las minúsculas.
Fue así como, con el propósito de digitalizarla, Anna se puso a trabajar codo con codo con Julen Iztueta, diseñador de la Fundación Itinerarium y debilidad confesa de la propia Anna. Y así, al cabo de poco más de un año, la tipografía ya estaba cincelada. 126 caracteres, entre los propios del alfabeto latino, signos de puntuación, acentos y otras signos especiales (la arroba, por ejemplo).
La idea es promover, con el uso de esta tipografía, la inclusión social y recordar que las personas con discapacidad intelectual, como es el caso de Anna, no sólo están preparadas para realizar tareas monocordes, sino que pueden ofrecer una versión deslumbrante de sí mismas.
Cualquiera puede descargarse de manera gratuita esta tipografía. Y usarla. Y no esperar a que alguien pregunte, sino mostrar con orgullo el hallazgo. Esta, por ejemplo: “Es la letra de Anna, ¿no la conoces aún? ¿Todavía no la usas?”
Centenas de colegios e instituciones públicas y privadas han mostrado su respaldo a esta insólita iniciativa, e incluso el FC Barcelona, a través de su Fundación, la utilizará en determinados eventos deportivos. Se habla, incluso, de la posibilidad de incluir las letras en las camisetas oficiales del primer equipo. Ya se verá. De momento, el que sí que la ha vestido ha sido Iniesta, que se ha dejado fotografía con un dorsal que luce letras de Anna. Ella, al ser culé, está más que emocionada.
Además, de la tipografía, en la página oficial de Anna se comercializan distintos productos (fundas para Ipad, camisetas, etc.), cuya recaudación, íntegra, se destina a BOX21, un bazar de proyectos sociales para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down, X Frágil, Williams, personas ciegas, sordas o con movilidad reducida.
Más de 25.000 personas de todo el mundo se han descargado la tipografía. La tienen, la utilizan, la aprovechan. A ella, a Anna, la que más le gusta es la ‘T’, mayúscula, porque remita a su palabra fetiche: T de trabajo. ¿Y tú, con cuál te quedas?