Tras permanecer en un limbo durante años, la bajada de las ratios en la enseñanza -una de las principales reivindicaciones de los docentes- empieza a tomar velocidad de crucero. El Ministerio de Educación ha presentado a los sindicatos una nueva ley para que las clases de educación primaria tengan, como máximo, 22 alumnos (frente a los 25 actuales). En ESO y bachillerato, el tope será de 25 (frente a los 30 actuales). A partir de ahí, las comunidades autónomas podrán, incluso, bajar más. La propuesta del ministerio es que el alumnado con necesidades educativas especiales (discapacidad física, intelectual o sensorial, o por trastornos del espectro autistaEn el SID sugerimos utilizar la palabra o expresión Persona con autismo en su lugar.) computará como dos plazas.
El departamento que dirige Pilar Alegría también ha dado el visto bueno a otra de las peticiones de la comunidad educativa: la bajada de las horas lectivas. El anteproyecto de ley que puso ayer encima de la mesa de negociación -de momento, es un simple borrador- incluye que el horario de docencia no pasará de 23 horas e infantil, primaria y educación especial mientras que en el resto de enseñanza no universitaria será de 18. Son tiempos que ya se aplican en muchos territorios, como Cataluña, Euskadi, Aragón, Baleares, Canarias, Comunitat Valenciana, Extremadura, Murcia, Navarra y La Rioja. Otras, como Madrid, los incumplen. Ese tiempo -que ahora estará fijado por ley y no será una simple recomendación sino una obligación– se refiere exclusivamente al de la docencia en el aula dado que el horario real de maestros y profesores es más amplio (37,5 horas) e incluye más actividades.
Satisfacción de docentes
La propuesta del ministerio fue recogida con satisfacción por parte de los sindicatos de la enseñanza, que llevan reivindicando ambas medidas desde la época de los recortes en educación (2012). “Es un avance que se incluya una norma de máximos para toda España. Fue un recorte unilateral en 2012 y es positivo ahora que se vuelva a la línea de salida”, explican fuentes de Csif.
Tener menos alumnos a cargo es uno de los grandes caballos de batalla de los docentes, que llevan desde la medida con el objetivo de mejorar el aprendizaje. Actualmente, la ratio más habitual es de 25 alumnos por clase en infantil y primaria, 30 en ESO y 32 en bachillerato.
El borrador del anteproyecto de ley presentado por el ministerio tiene por objetivo “mejorar las condiciones para el desempeño de la docencia y la enseñanza en el ámbito de la educación no universitaria”. En su exposición de motivos, asegura que el tamaño de los grupos de clase es un tema central en el debate educativo y una preocupación clave para las escuelas, las autoridades educativas y las familias. “Hay una percepción generalizada de que las clases más pequeñas son una oportunidad para que los docentes brinden una atención más individualizada, reduzcan el tiempo dedicado a la gestión del aula y adapten mejor su enseñanza a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, beneficiando especialmente a los estudiantes que proceden de entornos socioeconómicos desfavorecidos”, afirma el texto legal, al que le queda una larga travesía parlamentaria antes de aprobarse definitivamente y entrar en vigor. Deberá pasar por el Consejo de Ministros, el Congreso y el Senado, donde se tendrá que pactar con los grupos políticos.
Noticia de Olga Pereda.