Una estudiante pide al Gobierno Canario que le restablezca una ayuda para ir a la universidad

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Saray Rodríguez es una estudiante canaria de Arquitectura que este curso ha dejado de acudir a clase por no disponer ya de los asistentes personales que le han ayudado durante los años que lleva en la Universidad, ya que vive con una malformación genética que le afecta a brazos y piernas, y que pide al Ejecutivo de las islas que le restablezca la ayuda económica con la que costeaba el servicio de atención directa.

Según informaron a Servimedia fuentes de la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias, la subvención de la que habla la estudiante, que ha hecho una petición en la plataforma `Change.or’ para solicitar firmas de apoyo a su causa, es "una ayuda directa que no recibe nadie" y que le concedió el Ejecutivo anterior.

Cuando Saray Rodríguez llegó el pasado mes de agosto a la Consejería de Políticas Sociales para renovar la petición de esa ayuda y solicitar además que se le concediera durante su estancia en Polonia, en el marco de una beca Erasmus, el Ejecutivo consideró que lo adecuado era valorar su situación dentro del Sistema de Dependencia, algo que no se había hecho hasta entonces.

Tras la valoración, se elaboró el Plan Individualizado de Atención correspondiente, que estableció para ella la residencia en un centro para personas con discapacidad con atención las 24 horas del día y un servicio de transporte a la universidad, algo que, según las mismas fuentes, la joven rechazó.

Saray Rodríguez, por su parte, explicó a esta agencia que no ha rechazado la oferta del centro porque nadie se la ha hecho formalmente, aunque admite que, de tenerla encima de la mesa, sí la rechazaría, ya que supone acabar con la vida inclusiva de la que ha gozado hasta ahora.

"A mí nadie me ha hecho una propuesta formal ni me ha informado sobre cómo es el centro, ni mucho menos", aseguró la chica, que añadió que la Dirección General de ‘Dependencia sí le indicó que entre las posibilidades que se barajaban para tratar su situación estaba la del centro, pero nada más.

Explicó también que a la hora de rellenar un formulario durante el proceso de su valoración para entrar en el Sistema de Dependencia, puso como primera opción de preferencia de atención la de un asistente personal y como segunda, la de un asistente domiciliario.

En cualquier caso, asegura que no entrará en ningún centro de atención, aunque la negativa le suponga dejar la carrera, porque considera que iría en detrimento de la inserción conquistada durante sus cuatro años en la Universidad.

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