La Fundación Kike Osborne y el Ayuntamiento de Valladolid impulsan una jornada centrada en el bienestar emocional de las familias de personas con discapacidad.
Rodrigo Sánchez no deja de sonreír. Lleva con orgullo la camiseta de voluntario de la Fundación Kike Osborne y va de un lado a otro dispuesto a ayudar «en lo que manden». Lo que quizá él no sabe, es que es uno de los protagonistas de esta cita. Tiene 26 años y una discapacidad intelectual que no le impide tener un objetivo muy claro a corto plazo, aprobar las oposiciones para trabajar como bedel en la Universidad. «Me sé todos los temas», dice con una seguridad contagiosa antes de empezar a enumerarlos casi de memoria. Mientras habla de normativa administrativa, a pocos metros una treintena de madres y padres se preparan para hacer algo que casi nunca hacen, dedicarse tiempo para sí mismos. Para pensar en ellos. Para hablar de cómo están. Para recordar que, aunque toda su energía se vuelque cada día en cuidar a sus hijos, ellos también necesitan que alguien les cuide.
Ese era el objetivo del taller ‘Volver a encontrarnos’, organizado este sábado por la Fundación Kike Osborne con la colaboración del Ayuntamiento de Valladolid en las instalaciones de Fundación INTRAS. La iniciativa reunió a familias con hijos con discapacidad para ofrecerles herramientas con las que afrontar el desgaste emocional que acompaña al cuidado diario y recordarles algo que, muchas veces, olvidan, que ellos también necesitan ser cuidados. «Lo más importante es que se lleven la sensación de que no están solos», resume Fabiola Martínez, presidenta de la Fundación Kike Osborne. «Las familias suelen llamarnos preguntando por ayudas o recursos para sus hijos, pero detrás de esas consultas descubrimos que hace falta mucha atención psicológica. El cuidador siempre acaba quedándose para el final», añade.
La terapeuta familiar Àngels Ponce, fue la encargada de dirigir la sesión. Cuenta con una amplia experiencia acompañando a familias con hijos con discapacidad y asegura que hay una necesidad que se repite en casi todas ellas: la falta de tiempo. «Hay médicos, terapias, trabajo, burocracia… La pareja queda muchas veces en un segundo plano y también el autocuidado. Es importante parar de vez en cuando, escucharnos y entender que nosotros también tenemos que estar bien para poder cuidar», subraya.
Ente los asistentes estaba Lourdes Famelgo. Ella lleva tres años participando en estos talleres, que le son de gran ayuda. «Entramos con unas expectativas y salimos renovados. La jornada se nos hace muy corta», cuenta esta madre cuya historia comenzó hace 23 años, cuando adoptó a su hijo Rodrigo en Rusia, cuando éste tenía apenas tres años y medio. Poco después empezaron a aparecer las dificultades. »Siempre hemos estado luchando y batallando. Las familias necesitamos mucho apoyo, no solo de las fundaciones, también de las administraciones«, afirma. Hoy Rodrigo es un joven alegre, sonriente y muy bien dispuesto. Algo que demostró durante las horas que echó una mano como voluntario en este taller. Otros jóvenes que también acudieron echar una mano, fueron los participantes del proyecto La Akademia Valladolid. Juntos atendieron e hicieron pasar una divertida mañana a niños con discapacidad, mientras sus padres disfrutaban de un respiro en el taller.
Otro de los participantes fue Daniel Gómez, asistente personal de personas con discapacidad, quien destacaba la labor de la Fundación Kike Osborne. «Es de lo mejor que hay en España. Siempre hablamos de la persona con discapacidad, pero pocas veces del cuidador. Y aunque ayudar es lo más bonito que hay, el desgaste del cuidador es enorme. Lo más importante para cuidar es tener empatía», opinaba.
La bienvenida corrió a cargo del director general de Fundación INTRAS, Pablo Gómez, quien aprovechó para poner en valor la colaboración entre fundaciones a la hora de dar una respuesta más completa a las familias y «ofrecer un mejor acompañamiento a las personas que conviven con la discapacidad». Por su parte, el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, que acudió acompañado de los concejales de Juventud, Carolina del Bosque y de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto, recordó que esta iniciativa forma parte del III Plan Municipal de Accesibilidad. El regidor defendió que el bienestar de las familias repercute directamente en la calidad de vida de las personas con discapacidad y aseguró que el objetivo de las políticas municipales debe ser «avanzar de la integración hacia la convivencia«. También reconoció la labor que desempeñan las entidades del tercer sector. »Las administraciones seríamos incapaces de conseguir lo que logran entidades como INTRAS o la Fundación Kike Osborne, que aportan una sensibilidad y una cercanía fundamental«, remarcó.
Noticia de Laura Negro.