Un estudio profundiza en las causas y el tratamiento de la ceguera más extendida en Europa

Fecha

24/06/2024

Medio

Servimedia

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Una nueva investigación, publicada en la revista ‘Genome biology’ revela las diferencias tridimensionales del genoma de los componentes de la retina necesarios para la visión. Los especialistas han podido identificar diferencias asociadas a la activación específica de genes implicados en trastornos hereditarios de la retina.

Dos equipos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) participan en este trabajo en el que se ha comparado la estructura tridimensional de los genomas de la retina neural y el epitelio pigmentado para identificando dichas diferencias de genes involucrados en patologías hereditarias de la retina.

En esta lista de expertos se encuentran los investigadores e investigadoras de los grupos de los doctores Juan J. Tena y Juan Ramón Martínez-Morales, ambos del (CABD, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y la Junta de Andalucía.

El trabajo publicado en ‘Genome Biology’, permite identificar diferencias asociadas a la activación específica de genes implicados en trastornos hereditarios de la retina. “Se ha observado que alrededor de un 60% de los genes implicados en trastornos hereditarios de la retina presentan diferencias en la estructura genómica de la retina neural y el epitelio pigmentado.

“De hecho, se conoce que uno de estos genes es ABCA4, causante de una ceguera llamada enfermedad de Stargardt, para la que actualmente no hay tratamiento”, explicó el doctor Martínez-Morales.

Por su parte, el doctor Tena añadió que “hasta hace poco, el estudio genético de este tipo de enfermedades se centraba en alteraciones en las regiones codificantes, es decir, las zonas del genoma que albergan los genes que dan lugar a las proteínas” y destacó que “el problema es que muchos de los pacientes no presentan variaciones en estas regiones, sugiriendo fallos estructurales en el genoma como potencial causa de estas patologías”.

Con este conocimiento, el equipo se ha centrado en buscar estas variaciones estructurales que alteran la forma en la que los elementos reguladores, que son regiones no codificantes, ‘apagan y encienden’ estos genes.

Para el doctor Pedro Martínez, uno de los coautores del trabajo, “los datos analizados en este proyecto ayudan a definir los paisajes regulatorios de los genes expresados en los compartimentos de la retina neural y el epitelio pigmentado en humanos”.

Por lo tanto, estas conclusiones, “ofrecen una referencia muy importante para predecir posibles variantes estructurales hereditarias que, en pacientes afectados de distrofia de retina, ayuden a entender las bases moleculares de su ceguera y mejoren el consejo genético en familiares que aún no han desarrollado la patología”.

Según los investigadores, una correcta visión depende de la interacción entre los dos componentes que forman la retina: la retina neural y el epitelio pigmentado. Aunque las cegueras progresivas convergen finalmente en la degeneración de los fotorreceptores, frecuentemente están asociadas a la activación de genes exclusivamente en uno de los dos componentes.

En la última década, se ha evidenciado que la actividad de los genes está regulada por la estructura tridimensional del genoma. Además, se ha descubierto que el genoma, mediante un pliegue sobre sí mismo de forma dinámica, hace que los elementos reguladores (interruptores genéticos que ‘apagan y encienden’ genes) entren en contacto con los genes apropiados en el momento preciso y en las células adecuadas.

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