Un científico holandés mantiene que los bebés con espina bífida apenas sufren

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Un neurólogo holandés publica esta semana en la revista especializada “Pediatrics” que los niños con espina bífida no sufren tanto como se pensaba hasta ahora, con lo que ha abierto un debate en Holanda sobre la legitimidad de aplicar la eutanasia a recién nacidos con esa malformación.

El diario “De Volkskrant” destaca hoy el posible dilema que la nueva teoría puede suponer para los padres a cuyos bebés con espina bífida se le practicó la eutanasia.

Un padre con esa experiencia explica en el citado rotativo que no duda en ningún momento de la decisión tomada, sobre todo porque en el caso de su hijo la malformación se encontraba en una zona alta de la columna, con lo que aumenta el riesgo de desarrollo de discapacidades.

El neurólogo Rob de Jong investigó con una muestra de 28 bebés con espina bífida el grado de sufrimiento de los bebés, concluyendo que en la práctica tienen un dolor moderado que puede paliarse con un simple paracetamol.

Esos supuestos altos niveles de sufrimiento han llevado en el pasado a practicar la eutanasia a dos decenas de bebés en el hospital de Groningen (norte de Holanda).

La conmoción que desencadenó el conocimiento de esas prácticas en 2008 ha llevado al citado hospital a aplicar un protocolo estricto en esos casos, que entre otras cosas implica pruebas rigurosas para determinar el grado de sufrimiento de los neonatos con ese mal.

Holanda incluyó en 2007 en la seguridad social la ecografía a las 20 semanas del embarazo, en la que se puede detectar si el feto tiene espina bífida.

Según “De Volkskrant”, en entre un 70 y un 90 por ciento de los casos los padres optan por el aborto si se detecta esa enfermedad en el feto en ese estadio del embarazo, lo que ha reducido considerablemente el número de recién nacidos con espina bífida en Holanda.

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