Los delitos de odio se han disparado en el último año en Zamora hasta el punto de que ya es una de las tres provincias de Castilla y León en la que más causas judiciales de ese tipo se contabilizan y se sitúa entre las cinco provincias de España con mayor número de hechos delictivos de esa tipología por cada 100.000 habitantes.
El informe sobre la evolución de los delitos de odio de 2024 da la voz de alarma y revela el incremento experimentado en la provincia, hasta el punto de que se ha pasado de dos hechos denunciados en 2023 a doce al año siguiente. Aunque las cifras puedan parecer pequeñas, estas representa únicamente la punta del iceberg. Este tipo de delitos en la mayor parte de las ocasiones no se denuncian, por miedo, la falta de identificación de los autores o la creencia de que van a quedar impunes y no va a servir para nada, según constatan asociaciones de lucha contra el racismo, la homofobia y la transfobia o el antigitanismo, algunas de las expresiones de esos delitos de odio.
Esos datos reflejan que Zamora es junto a León la tercera provincia con más denuncias, pero si abre el objetivo y se mira al conjunto de España y la relación de denuncias respecto al número de habitantes de cada territorio, Zamora es la quinta provincia de las cincuenta de España. La tasa de delitos de odio por cada 100.000 habitantes únicamente es mayor en otras cuatro provincias y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Delitos de odio en Castilla y León. / Ical
A la cabeza se sitúa Navarra, con 14 denuncias por cada 100.000 habitantes, seguida de Guipúzcoa y Vizcaya, con tasas de 13,2 y 10,5, respectivamente. Luego va Ceuta (8,41), Burgos (8,35) y Melilla (8,15) mientras que Zamora ocupa el siguiente lugar de la tabla con 7,23 delitos de odio por cada 100.000 habitantes. La tasa casi dobla la media de Castilla y León, que es de 3,89 y está más de tres puntos por encima de la media nacional, donde se contabilizan 4,02 delitos por cada 100.000 personas.
En cuanto a la tipología, en Zamora una tercera parte de los casos fueron de racismo o xenofobia, a los que se suman dos delitos de odio por razón de la orientación sexual o de género y otros dos por discriminación por sexo o género. También se denunciaron dos casos de aporofobia, en el que el blanco del odio irracional son personas en situación de pobreza o exclusión social, un delito de odio por antigitanismo y otro por disfobia, en el que la víctima de ese odio injustificado y delictivo lo es por tener alguna discapacidad o por su diversidad funcional.
Sobre los casos de aporofobia, Cáritas ya ha alertado en alguna ocasión de este tipo de delitos y de que son pocas las veces que se denuncian, por la situación personal de la víctima.
También los casos por orientación o identidad sexual o por discriminación por sexo o género se denuncian menos veces de las que ocurren. Así, desde el colectivo Kuza (Kuir Zamora), de apoyo a las personas LGTBIQ+ de la provincia, Clemen Formariz indica que aunque recientemente no han conocido de forma directa ninguna agresión física, sí que han detectado cierto rechazo y situaciones de discriminación hacia personas del mismo sexo, simplemente porque iban de la mano. Expone que, aunque Zamora no es especialmente violenta, sí que existen situaciones similares a los micromachismos, pero dirigidas a personas LGTBIQ que son hirientes y que están tan interiorizadas que los autores ni son conscientes de ellas.
Homofobia y transfobia
Al margen de esos casos de menos importancia, Clemen Formariz constata que las denuncias que se interponen son una mínima parte de lo que hay, ya que muchas agresiones, algunas físicas que no producen lesiones de importancia y otras simplemente verbales, no se llegan a denunciar y simplemente se comentan entre el colectivo. “En Zamora, aun siendo bastante tranquila, sigue existiendo esa mirada crítica a los que son diferentes en género y hacia la disidencia”, apunta Formariz.
Noticia de Alberto Ferreras.