Plena inclusión pide elevar al 3% la subcuota para el acceso al empleo público de personas con discapacidad intelectual

Fecha

21/05/2024

Medio

Servimedia

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La vicepresidenta de Plena inclusión y miembro de la Plataforma Española de Representantes de Personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, Maribel Cáceres, compareció este martes junto a la presidenta de la entidad, Carmen Laucirica, en la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad del Congreso de los Diputados, donde solicitó elevar del 2 al 3% que la subcuota para el acceso al empleo público por parte de personas con discapacidad intelectual.

Laucirica abrió la intervención con estas palabras: “Soy Carmen Laucirica y mi experiencia vital y familiar ha ido en paralelo con gran parte de la historia de nuestra organización, pues soy hermana de una persona con discapacidad intelectual, José Antonio, ya fallecido; y madre de Mario, una persona con autismo”.

Describió a Plena inclusión como “una organización de familias de personas con discapacidad intelectual”. “Transitamos de centros separados de la comunidad, a servicios y apoyos basados en la persona y en su comunidad”, apuntó Laucirica.

En su intervención, destacó que Plena inclusión España es “un grupo humano que supone cerca de un 1% de la población que tiene esta etiqueta”. “Somos uno de los movimientos sociales más veteranos, amplios y heterogéneos del sector de la discapacidad en España”.

Asimismo, recordó que ofrecen “una amplia red de apoyos y oportunidades” a personas y sus familias que presentan diferentes condiciones en el espacio de las discapacidades del desarrollo: síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo, funcionamiento intelectual límite y otros diagnósticos.

De otro lado, subrayó que el foco de la entidad es “mayoritariamente la discapacidad intelectual y discapacidades afines, pero tenemos una propuesta cada vez más abierta y centrada en cada persona y sus derechos, necesidades, historia y contexto, con un especial acento en sus familias”.

Laucirica mencionó la intención de “superar las limitaciones de las etiquetas diagnósticas y las vidas pronosticadas”, además de “reconocer la singularidad y riqueza de cada persona arraigada en su contexto social y en su aportación a la sociedad”.

MUJERES Y GRANDES DEPENDIENTES

Preocupa especialmente “la situación de los derechos de las mujeres y niñas con discapacidades del desarrollo”, manifestó la presidenta de Plena inclusión. “También, la situación de las personas con grandes necesidades de apoyo y sus familias en España, tantas veces olvidadas”.

De otro lado, remarcó que no pretenden ser “un interlocutor único”, sino que, por el contrario, “queremos contribuir, junto a otras organizaciones, a mejorar estos proyectos de vida que merecen desarrollarse en buenas comunidades, siempre abrazando la diversidad que nos define”.

En este sentido recordó que se trata de una plataforma que apoya a más de 150.000 personas y sus familias, en más de 980 organizaciones de toda España. “Ofrecemos empleo a más de 50.000 profesionales, mayoritariamente mujeres, y en nuestros proyectos contribuyen de forma generosa más 8.000 personas voluntarias”, detalló.

Este año 2024, Plena inclusión cumple 60 años de historia y “durante este tiempo hemos transitado un largo camino lleno de vicisitudes. Desde la dictadura a la democracia, hemos afrontado en muchas ocasiones el rechazo, la incomprensión y el olvido de los poderes públicos y de buena parte de la sociedad”, concluyó.

Tras su intervención, la vicepresidenta de Plena inclusión, Maribel Cáceres, tomó la palabra e hizo historia. “Creo que es la primera vez que comparece en el Congreso de los Diputados una persona con discapacidad intelectual como representante institucional de una organización social”, manifestó. “Tener una discapacidad intelectual es una condición que supone muchas dificultades en nuestra vida. La primera es aprender a decir sin vergüenza ni miedo que tienes discapacidad intelectual, que no vales menos ni más que los demás”, confesó. “Es duro, porque sabes que mucha gente no te va a tratar igual, va a dudar de tu capacidad. Y esto te hace sentir en tu persona el peso del estigma”, explicó en su comparecencia.

Prosiguió relatando los problemas y dificultades “para vivir, hacer lo que hace todo el mundo, como ir al colegio, tener amigos, trabajo, pareja, acceso a una buena sanidad y muchas más cosas”.

Aprovechó ese momento para reclamar “igualdad, pero para nosotras, si no contamos con los apoyos necesarios, ese sueño es imposible”. La vicepresidenta de Plena inclusión mencionó una batería de reivindicaciones entre las que figura “la atención temprana que no llega” con listas de espera y pocas horas de atención. También hizo mención al sistema educativo. “Mi educación fue muy dura. Viví en primera persona el acoso de algunos compañeros de clase. Los colegios tienen que ser para todos y todas”.

Y en relación con el empleo, Cáceres destacó “el paro superior al resto de las personas con discapacidad”. “Pero con apoyo, tenemos éxito. Un ejemplo es cuando se cumple la subcuota de discapacidad intelectual en el empleo público, que nos gustaría que se elevara del 2% al 3%”, indicó.

“TAMBIÉN RECLAMAMOS”

La vicepresidenta de la entidad social prosiguió con más reclamaciones, entra las que figura la demanda de “más asistencia personal y promoción de la autonomía y más viviendas en comunidad”. “Desgraciadamente, a las personas con discapacidad intelectual no se nos tiene en cuenta en las políticas de vivienda, porque se piensa que debemos estar o con nuestra familia o en una residencia”, aseveró.

En España, más de 82.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo manifiestan problemas de salud mental, y “tenemos entre dos y cuatro veces más probabilidades de tener problemas de salud mental”, apuntó. De hecho “solo el 10%” de estas mujeres “tienen acceso a ginecólogo”, según el estudio Pomona. “No hay información accesible, ni los médicos saben tratar a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo”, denunció.

En cuanto al factor económico, señaló que tienen “el mayor riesgo de pobreza y sin embargo no percibimos el Ingreso Mínimo Vital”. Así como apuntó que “las mujeres y niñas con discapacidad intelectual y del desarrollo estamos más discriminadas que el resto de las mujeres”.

“Especialmente grave es la violencia sobre nosotras. La trata de mujeres con discapacidad intelectual es un problema invisible, porque somos más vulnerables y las mafias nos captan para explotarnos”, denunció en su intervención en el Congreso de los Diputados.

Además “somos consumidores vulnerables y precisamos de información correcta, para estar a salvo de abusos e información engañosa”. Los avances en la ley 8/2021 son muy positivos, pero “es necesario avanzar en los apoyos y ajustes como la figura del facilitador o los documentos adaptados en lectura fácil”, recordó.

El informe ‘A cada lado’, de Plena inclusión, alerta que sólo a un 31% de las personas con discapacidad juzgadas se les habían aplicado ajustes de procedimiento. “Por no tener esos apoyos, compañeros míos han ido a la cárcel”, aseguró.

La intervención de Plena inclusión finalizó con las palabras de Carmen Laucirica, que aludió a que “lo difícil está hecho, lo imposible se hará”. “Esta es la frase que hace 60 años inspiraba a los fundadores de nuestra organización. Nos gustaría que esta frase sirviera hoy de invitación para activar su compromiso en la mejora de la vida de tantas personas y sus comunidades”.

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