Pediatras de A.P. recomiendan tener claras las señales de alerta ante sospechas de autismo en niños

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Los pediatras de Atención Primaria han registrado en sus consultas un ligero incremento de pacientes con Trastornos del Espectro Autista (TEA) en los últimos tiempos. Según los resultados del último informe de los Centros para el Control y la prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, se trata de un trastorno que se presenta entre 3 y 4 veces más en varones.

Bajo el lema “Defendiendo la salud de la infancia” y con el objetivo de analizar temas como el autismo, 300 pediatras de AP se han reunido recientemente en la XVI edición de las Jornadas de Pediatras de Atención Primaria de Andalucía, celebradas en Punta Umbría (Huelva).

Los TEA suelen ser difíciles de diagnosticar ya que habitualmente es la familia la primera en sospechar que el niño no se comporta de forma normal. “Las dudas suelen aparecer en torno a los dos años de edad, la primera consulta suele hacerse cuatro meses después y el diagnóstico inicial tiene lugar cuando el niño tiene casi 5 años”, explica el Dr. Antonio Pons, pediatra del Centro de Salud de Alcalá del Río, en Sevilla.

Para la Asociación de Pediatras de AP de Andalucia resulta fundamental definir cuál es la población que presenta mayor riesgo de padecer este tipo de trastorno y que los padres conozcan las señales de alerta y la forma de tratarlo. En este sentido, la APap-Andalucía pretende concienciar a la sociedad de las estrategias para avanzar en el diagnóstico precoz de los TEA y define las siguientes situaciones como circunstancias de riesgo:Existencia de algún familiar directo con diagnóstico de TEA; Síndrome genético relacionado con autismo; Antecedentes biológicos desconocidos (adopción, ayuda a la fertilidad con donación de óvulos o espermatozoides…); Exposición prenatal a tóxicos, drogas o alcohol.

Los expertos sugieren que se haga un seguimiento rutinario del desarrollo psicomotor que permita detectar señales de alerta relacionadas con los TEA en la población general. El Dr. Pons recomienda “hacer un seguimiento más especializado si, de manera habitual, el niño no reconoce su nombre, tiene mayor interés por los objetos que por las personas, no mira a la cara de las personas que le hablan, se obsesiona con determinados juguetes o parece que a veces que no oye bien”.

Asimismo, ante la sospecha de TEA, una vez sea valorado por el pediatra de AP, se debe realizar la derivación simultánea a la Unidad de Salud Mental Infantojuvenil (USMIJ) para confirmar el diagnóstico, realizar su seguimiento e iniciar la intervención adecuada. Sin embargo, los pediatras de AP coinciden en destacar que es muy importante que el profesional sanitario conozca los tipos de intervención disponibles y que pueda recomendarlos en base a cada caso.

Por otro lado, la APap-Andalucia hace hincapié en la importancia de que el profesional de AP tenga en cuenta las recomendaciones de la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos del Espectro Autista en Atención Primaria: Coordinación con los padres; Procurar que no esperen mucho en la sala de espera; Confiar en el criterio de los padres; Recibir al paciente en un ambiente ordenado y tranquilo; Reforzar al niño con premios que puedan facilitar próximas visitas a la consulta; Valorar el riesgo/beneficio de que se de el contacto físico con el menor y tratar de flexibilizar las normas; En la medida de lo posible, tratar de ajustar el formato de medicación a las preferencias del niño (por ejemplo, recetar jarabes en lugar de comprimidos).

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