Medalla de oro al altavoz de la discapacidad

Fecha

24/02/2020

Medio

ABC

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Hace ya dos décadas que comenzó su andadura en Castilla y León. Desde entonces hasta hoy, todo el recorrido del Comité Autonómico de Entidades de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha sido «extraordinariamente positivo» y ha permitido conseguir grandes objetivos para el colectivo. Pero, además, la entidad ha logrado ganarse el respeto y reconocimiento de la sociedad como el principal interlocutor y altavoz de las necesidades y reivindicaciones de las personas con discapacidad. Tanto es así que mañana, día en que se conmemora el 37 aniversario del Estatuto de Autonomía, Cermi recibirá la Medalla de Oro de las Cortes regionales -la máxima distinción del Parlamento autonómico- por su trayectoria y por representar los valores de solidaridad y apoyo a los «que más dificultades tienen para avanzar», según explicó el presidente de la Cámara, Luis Fuentes.

«Por mucha discapacidad que tenga una persona, siempre hay capacidades. Aunque sólo hable con la mirada, hay que escucharla»
«Una sociedad moderna no puede excluir a las personas con discapacidad, las debe tener presente en todas sus órdenes y actuaciones»

Y desde Cermi, que aglutina a once federaciones de los diferentes ámbitos de la discapacidad, recogerán agradecidos una condecoración que es «todo un honor», sobre todo, porque es «un reconocimiento a la discapacidad», a un entre 10 y 12 por ciento de ciudadanos -unas 250.000 personas- que en la Comunidad forman parte de un colectivo al que una «sociedad moderna no puede excluir, sino que le debe tener presente en todas sus órdenes y actuaciones», defiende con ahínco el presidente del comité regional, Juan Pérez. El galardón supone, además, un espaldarazo para continuar por la misma senda. «Estamos en el buen camino y nos da la idea clara de que tenemos que seguir trabajando en el mismo sentido», señala.

Y esa labor es la que ayuda día a día a Rocío, con parálisis cerebral y presidenta de Aspace Valladolid. Fundamental ha sido el apoyo de Cermi para que pudiera disponer de la que desde hace dos años es su asistente personal. «Ella es mis manos y mis pies, pero yo tomo las decisiones» porque, pese a su silla de ruedas, sus ganas por luchar y dar visibilidad a la discapacidad son imparables. Junto a su asistente, hace su vida cotidiana, viaja o da charlas con un mensaje claro: «Por mucha discapacidad que tenga una persona, siempre hay capacidades. Es decir, aunque una persona sólo te pueda hablar con su mirada, por favor, tengamos tiempo para escucharla».

Derechos subjetivos

Y porque se oigan sus demandas, se atiendan sus necesidades y tengan visibilidad trabaja desde hace 20 años Cermi, que está volcado en lograr para el colectivo «derechos subjetivos», es decir, aquellos que perduran mucho «más allá de las circunstancias políticas de cada momento». Queda camino por recorrer, pero, «justo es reconocer» que en este ámbito en Castilla y León «somos referente en algunas cuestiones», reconoce Juan Pérez. Fue la Comunidad, por ejemplo, la primera en aprobar una ley de igualdad de derechos y oportunidades de las personas con discapacidad. En esa línea, la de conquistar más derechos, seguirán trabajando en un momento en el que se está produciendo una transformación muy importante en el sector. «Las personas con discapacidad han pasado de vivir una situación de subsidiación a querer ser personas con derechos y obligaciones que quieren participar en la sociedad y ser dueños de su vida», relata el presidente de Cermi.

«Vivimos en una comunidad bastante sensible en materia social y es justo reconocerlo»

Y, ¿ha sido sencillo llegar hasta aquí? «Vivimos en una comunidad bastante sensible en materia social y es justo reconocerlo», asegura Pérez. «Somos referente en muchas políticas que a veces tienen su proyección en otras comunidades», pero negociar con las administraciones siempre es «complejo, lo ha sido siempre y lo seguirá siendo». Con lo que sí han contado es con una gran sensibilización social. «La sociedad en líneas generales tiene muy interiorizado que no podemos dejar a un lado al colectivo de la discapacidad», pero es necesario seguir trabajando «activamente» en ámbitos como la empresa «para que se vaya interiorizando que las personas con discapacidad pueden ser extraordinariamente útiles», relata.

Financiación estable, un reto

Sin duda, ése es uno de los retos que debe afrontar Cermi en el futuro, pero hay más. «El tema de derechos es una labor inacabada», asegura Juan Pérez, que cita entre los asuntos más próximos en los que trabaja con la Junta la ley del tercer sector, que regulará a las más de 3.000 entidades que trabajan en este ámbito y la futura ley de derechos y garantías a lo largo del ciclo vital de las personas con discapacidad. Esta última será «muy importante» y supondrá garantizar por ley «que los deseos y objetivos que estas personas tienen en la vida se puedan cumplir más allá de que su persona de referencia o familia pueda faltar en un momento determinado». Fundamental será también que estas entidades puedan tener un marco de financiación estable, «por lo menos durante una legislatura», para saber con qué recursos cuentan.

La hoja de ruta a seguir está clara, al igual que el mensaje que, con motivo de su distinción con la Medalla de Oro de las Cortes, Cermi quiere trasladar a la ciudadanía. «Lo que es bueno para la discapacidad, es bueno para la sociedad. La capacidad en las personas es una situación transitoria. En un momento determinado todos vamos a tener alguna discapacidad y es conveniente que lo vayamos interiorizando», concluye Juan Pérez.

Centro ocupacional de Asprosub en Morales del Vino (Zamora)
Centro ocupacional de Asprosub en Morales del Vino (Zamora)

El empleo, la clave para la inclusión

«Pocas cosas son mejores para conseguir la inclusión de las personas con discapacidad que un empleo». Así lo asegura el presidente de Cermi Castilla y León, Juan Pérez, quien tiene muy claro que en este ámbito hay mucho que mejorar. No sólo en la empresa ordinaria, para que se comprenda que estas personas con los apoyos adecuados -como el teletrabajo y sistemas adaptados- pueden ser «muy útiles», sino que luchan porque el 10 por ciento de plazas que se reservan en las convocatorias de empleo público, así como la subreserva para las personas de más difícil empleabilidad, se «incremente de forma importante». Además, reclaman más apoyo para los centros especiales de empleo y ayudas para el colectivo de los autónomos con discapacidad, «una figura que cada vez se está extendiendo más». En 2019, a nivel nacional el número ha crecido un 6% y ya llegan a 23.000, de los que solo 8.000 son mujeres. «Ahí también hay que mejorar» subraya.

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