Mañana [1/12/2000] se celebra el Día Mundial del Sida, cuando hay más de 30 millones de afectados en el mundo. Kofi Annan asegura que la enfermedad es el problema más importante de la sociedad internacional. En España los enfermos protestan por el endurecimiento de las condiciones para percibir las pensiones

Fecha

30/11/2000

Medio

OTR PRESS

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Mañana se celebra el Día Mundial del Sida, en un momento en el que
hay más de 30 millones de enfermos en todo el mundo. El secretario
general de la ONU, Kofi Annan, aseguró que en la actualidad no existe
un problema más importante que esa enfermedad. En algunas partes de
Africa hasta un 65 por ciento de la población está infectada. En
España, las mayores reivindicaciones se centran en las pensiones,
después de que el Gobierno endureciera las condiciones para percibir
la ayuda de 40.000 pesetas mensuales.

Los últimos años han supuesto un espectacular avance en el
tratamiento del Sida. De hecho, ya no se le considera una enfermedad
mortal, sino crónica, y hay grandes esfuerzos de investigación
centrados en conseguir tratamientos más cómodos para los pacientes,
de forma que los cumplan correctamente y se les mantenga mientras se
consiguen nuevos avances en la lucha contra la enfermedad.

Sin embargo, la situación no tiene la misma gravedad en todo el
mundo. Africa sigue siendo el continente donde causa más estragos. En
algunos lugares hasta un 65 por ciento de la población sexualmente
activa está infectada. El 90 por ciento de las prostitutas de Uganda
son seropositivas.

UNICEF pronostica que en los próximos años en el Africa
subsahariana el 30 por ciento de los adolescentes que hoy tienen
quince años serán víctimas del Sida. En Mozambique, el 15 por ciento
de las chicas que tienen entre 15 y 24 años son seropositivas y el 75
por ciento de los adolescentes desconoce cómo protegerse.

Según el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la
actualidad no existe un problema mayor a nivel mundial que el Sida.
Según Annan, la ONU este año pone el acento especialmente en el papel
de los varones, que pueden hacer una diferencia particularmente
importante y obrar de manera más generosa y asumir menos riesgos y
hacer frente al problema del Sida.

ABRIR LOS OJOS

Annan subrayó que desde la escena mundial hasta las circunstancias
más íntimas, el Sida obliga a abrir los ojos y a no dejar de lado el
problema por considerar que es un problema ajeno y nos obliga a abrir
nuestras mentes a soluciones comunitarias.

Según el último informe de UNICEF, cada seis minutos se produce un
nuevo contagio por VIH en jóvenes de entre 15 y 24 años. A pesar de
las campañas de información, los contagios siguen siendo muy
elevados, sobre todo en los países subdesarrollados.

En los países industrializados el número de contagios ha
descendido considerablemente y en la actualidad hay más transmisiones
del virus entre parejas heterosexuales que entre homosexuales,
colectivo que ha disminuido el contagio con la prevención.

La única forma de prevenir el Sida es utilizando el preservativo
en las relaciones sexuales y evitando que los flujos corporales
entren en contacto con heridas en el caso de que se practique la
masturbación o el sexo oral. Las relaciones anales son las que más
riesgo presentan ya que hay muchas más probabilidades de provocar
pequeñas heridas en el ano que facilitan la entrada del virus.

Además de las relaciones sexuales, las otras dos grandes vías de
contagio son la transmisión del virus de madre a hijo durante el
embarazo y la utilización de la misma jeringuilla por parte de
toxicómanos. En al actualidad, el contagio por el embarazo desciende
en gran proporción si la madre se pone en tratamiento en la última
etapa del embarazo y si el bebé toma medicación en los primeros días
de vida.

LA IGLESIA NO CEDE

A pesar de que está demostrada la eficacia de este tipo de
prevención, la Iglesia sigue manteniendo una postura rígida en cuanto
al uso del preservativo. El portavoz de Sanidad en el Vaticano,
Javier Lozano Barragán, afirmó que "la castidad es el mejor remedio,
aunque esto signifique oponerse a una sociedad tan sexual como la que
existe hoy en día".

En España las mayores reivindicaciones se centran en las pensiones
que perciben estos enfermos. El endurecimiento de las condiciones
para que los enfermos de Sida reciban una pensión ha despertado
numerosas reacciones en contra. Según el citado Real Decreto, el
paciente tiene que haber ingresado tres veces en un hospital para
poder percibir la pensión de 40.000 pesetas al mes que le da el
Estado. Además, establece un mínimo de carga viral para considerar al
enfermo apto para recibir la citada ayuda.

El sindicato UGT denunció que más de la mitad de los enfermos de
Sida no reciben ningún tipo de pensión. Esta organización denuncia
que en la actualidad once mil enfermos de Sida están más preocupados
de saber si su mejoría va a suponer la pérdida de las 40.000 pesetas
que cobran al mes en lugar de celebrar la mejoría de las expectativas
de vida.

UGT argumenta que los nuevos parámetros para percibir la pensión
no contributiva deja fuera a muchos enfermos de Sida que además no
tienen opción a una buena inserción laboral porque las empresas
siguen rechazando automáticamente a estas personas.

SENSIBILIZAR A EMPRESAS

Según UGT, "es el momento de arbitrar mecanismos para la
compatibilización del mínimo indispensable que aporta una pensión no
contributiva con la posible incorporación al mercado laboral, a la
vez que se intensifican los esfuerzos para la información y
sensibilización de las empresas".

Por su parte, la coordinadora de Lucha contra el Sida de Valencia
se manifestará mañana para reclamar una mayor integración social de
los enfermos de Sida en protesta por el decreto que endurece las
condiciones de minusvalía de estos enfermos.

En la misma dirección se pronunció el consejero de Salud de la
Junta de Andalucía, Francisco Vallejo, quien aseguró que el
endurecimiento de los requisitos para estos enfermos tiene poco
sentido. En su opinión, el hecho de tener que justificar la entrada
en un hospital al menos tres veces al año para poder recibir una
pensión conlleva prácticas negativas por parte de los enfermos.

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