Los vendedores de la ONCE regresan el 15 de junio: «Es difícil manejarse; si ya ves poco, con la mascarilla menos»

Fecha

28/05/2020

Medio

El Norte de Castilla

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Lunes, 15 de junio. Es el día que el consejo general de la ONCE ha elegido para reanudar la venta de cupones y los sorteos. Los 55 vendedores que la organización tiene en Segovia están deseando que llegue el momento, regresar a las calles y retomar la normalidad que perdieron el 15 de marzo, «en la medida de la posible», apunta el delegado de la ONCE en Segovia, Claudio Congosto.

No han sido meses fáciles para nadie, pero menos para las personas que tienen algún tipo de discapacidad. «Bromeamos entre nosotros y alguno dice que su perro guía le ayudará a guardar la distancia de seguridad, y qué sabe el perro», añade Congosto, ilusionado a pesar de todo ante el comienzo de la nueva etapa. «En principio, la fecha está fijada y creo que no va a haber ningún tipo de problema. El pasado lunes, 25 de mayo, comenzó la confección de los cupones. El primer sorteo será el 15 de junio y el extraordinario del Día del Padre, aplazado por la covid-19, tendrá lugar el 21 de junio», informa el representante de la organización.

Afortunadamente, el virus no ha causado estragos ni entre los vendedores ni entre el personal de la oficina que la ONCE atiende en la avenida del Acueducto, que también reabrirá al público ese día. La ONCE tiene diseñado un plan de desescalada para que sus trabajadores regresen a la tarea con una seguridad garantizada. «Se les dará una formación previa y se les dotará de material de protección para que puedan desarrollar su trabajo sin apenas riesgos: mascarillas, pantallas protectoras, guantes, gel hidroalcohólico. Los vendedores con patologías, como diabetes, hipertensión o problemas de corazón, que los hay, irán especialmente protegidos. En la oficina será sencillo. Cada uno tiene su despacho y la atención al público se realizará conforme al protocolo establecido. Solo podrá pasar una persona y el resto esperará su turno fuera».

Congosto se felicita de que ninguno de los vendedores se contagiara en la calle durante las semanas previas al estallido de la pandemia: «Estuvieron en la calle, trabajando, entrando en bares, peluquerías… No sé si ha sido cuestión de suerte o que el riesgo no ha sido tan elevado como se ha dicho, pero ninguno presentó síntomas aquellos días ni durante los quince posteriores al cese de la actividad. Sé que luego ha habido algún caso, pero no relacionado con la venta de cupones, que quedó interrumpida el 15 de marzo. También es verdad que el tiempo de intercambio con un cliente no es mucho, apenas treinta segundos, lo que tardas en darle el cupón y cobrarle. Ahora habrá que extremar el cuidado en el manejo del efectivo y deberá haber una distancia clara entre el vendedor y el cliente. Quienes están en los quioscos tienen ya un parapeto importante, pero, al fin y al cabo, el cupón hay que darlo en mano».

Todos los trabajadores de la ONCE en Segovia, como los del resto del país, han tenido garantizados unos ingresos gracias al ERTE al que la organización se acogió desde el mes de abril. «Los trabajadores han tenido garantizado su sueldo base y la antigüedad, pero los vendedores, por ejemplo, trabajan a comisión y han sufrido mermas, aunque se ha cobrado una paga de beneficios que ha venido muy bien. También nos consta que el SEPE ha pagado al 99%. Las pérdidas, para la organización, han sido muy grandes, pero saldremos adelante».

Yo estoy deseando volver a la calle a vender. Están siendo tres meses muy duros»

Eran las ocho de la tarde de ayer cuando quedamos con Roberto García para fotografiarle junto al quiosco que venía ocupando por las tardes, en la avenida del Acueducto, hasta el comienzo de la pandemia. Se puso el chaleco, la pinza con los cupones y… apenas unos segundos después ya había varias personas pidiéndole lotería. «Hace unos días me grabé aquí mismo un vídeo para difundirlo por las redes y me pasó igual. Compruebo que la gente está pendiente y tiene ganas de volver a comprar su cupón y retomar ciertos hábitos. Es buena señal. Yo estoy deseando volver a la calle a vender. Están siendo tres meses muy duros», afirma Roberto (Segovia, 39 años).

Dejar de trabajar y encerrarse en casa ha sido un sacrificio para todos, pero las personas invidentesEn el SID sugerimos utilizar la palabra o expresión Personas ciegas en su lugar. lo han sufrido especialmente. «Es muy complicado manejarse. Si ya ves poco, la mascarilla te empaña las gafas y ves menos. No es fácil ir, por ejemplo, al supermercado. Ese estrés lo hemos tenido muchos», admite. La mayoría de los socios de la organización en Segovia han contado con la ayuda de los familiares. En otros casos, la solidaridad de las instituciones ha resultado fundamental.

Roberto es consciente de que, cuando regrese a la calle, muchas cosas habrán cambiado: «Tengo asumido que entre el comprador y yo debe haber dos metros, que he de llevar mascarilla y guantes, que tengo que manejar dinero en efectivo y debo hacerlo con sumo cuidado… Indudablemente, todo conllevará un cambio en los hábitos y en la relación con el cliente, al menos de momento, hasta que podamos recuperar la normalidad plena».

Empujado por las ganas de volver al tajo, Roberto bajó hace unos días al quiosco y se grabó un vídeo de cuarenta y cinco segundos en el que animaba a los segovianos a volver a comprar el cupón. «No se trata de nada publicitario sino de animar a la gente a que vuelva a colaborar con nosotros como lo ha hecho siempre. Hay que infundir moral. Como ha ocurrido hoy, hubo quienes pensaron que estaba en activo y me preguntaron por el extra del Padre, por los cupones de marzo… Ya hemos visto estos días que las administraciones de lotería han tenido colas… Esperemos que la gente acuda a nosotros de la misma forma que antes», afirma Roberto.

Lo mejor de todo es que entre febrero y marzo no hubo contagios entre los vendedores, a pesar de su constante exposición al público: «Es una gran noticia. Sé que hay compañeros con patologías del corazón, con diebetes, y estaban muy preocupados, pero no hubo ningún contagio. Esto nos anima más a volver».

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