Los problemas de salud mental aumentan en el ambiente laboral

Fecha

09/10/2000

Medio

EFE

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Los problemas de salud mental aumentan en el lugar de trabajo hasta el punto de que en algunos países uno de cada diez trabajadores sufre depresión, ansiedad, cansancio o estrés que pueden llegar hasta la hospitalización o el desempleo.
La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) publico hoy, martes, en coincidencia con la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, un informe sobre la repercusión de estas enfermedades en el mundo laboral en Finlandia, Alemania, Polonia, Reino Unido y Estados Unidos.
Aunque los orígenes de la inestabilidad mental son complejos y hay grandes diferencias entre los países, parece haber elementos comunes que vinculan la alta incidencia del estrés, el cansancio y la depresión a los cambios que se producen, debidos en parte a los efectos de la globalización.
El impacto de la revolución de la tecnología de la información ha acelerado la competencia, por lo que "no cabe sorprenderse de que cada vez sean más los casos de discapacidad relacionados con la presencia de dolencias crónicas como la depresión y el estrés inducido por el trabajo".
La recesión de principios de los 90 supuso en los países estudiados un aumento del paro e inseguridad en el empleo que coincidió con un marcado deterioro del bienestar mental de la fuerza de trabajo.
Los trabajadores alemanes han vivido cambios vinculados a la racionalización y la rápida introducción de la tecnología, y un aumento del paro.
Aunque algunos de estos cambios tuvieron efectos positivos al desarrollar entre los trabajadores mayor autonomía y creciente responsabilidad en la toma de decisiones, de igual forma llevaron al estrés por los crecientes apremios en los plazos de realización y mayores exigencias en términos de calidad y cantidad de producción.
En Estados Unidos y Reino Unido, la amenaza del paro fue relativamente menor en los últimos años, pero también han tenido que enfrentarse al despliegue de las nuevas tecnologías y métodos de organización del trabajo impuestos por el aumento de productividad.
Cada vez más, los sindicatos, empresarios y políticos se dan cuenta de que el coste social y económico de los problemas de salud mental en el lugar de trabajo no pueden ignorarse.
Las dificultades de salud mental afectan a la capacidad del trabajador con una reducción de la productividad, mayor absentismo, bajas por enfermedad y con el consiguiente estigma que lleva asociado este tipo de enfermedades.
En Estados Unidos, la depresión clínica se ha convertido en una de las enfermedades más comunes y cada año supone la pérdida de 200 millones de días de trabajo.
El 50 por ciento de los trabajadores finlandeses sufren algún tipo de síntoma relacionado con el estrés, como la ansiedad, dolor físico, transtornos de sueño o cansancio severo. La depresión es responsable del siete por ciento de las jubilaciones anticipadas en Alemania y el monto total de la producción perdida por el absentismo atribuible a problemas de salud mental se calcula en más de 5.000 millones de marcos anuales.
Sin embargo, se observan progresos en la manera de abordar los problemas de salud mental en las empresas de todos los países estudiados. Muchos empresarios son conscientes de la relación entre salud y productividad, por lo que mejoran sus estrategias de dirección con programas para favorecer la integración de los problemas de entornotrabajo-familia-vida.
En Alemania, la promoción de la salud mental por parte de la empresa es una preocupación prioritaria, con programas exitosos para reducir el estrés y la formación de comportamientos que aumenten la confianza de las personas. Algunas empresas en Reino Unido han diseñado políticas de salud mental para el lugar de trabajo, con una participación activa de sindicatos y empresarios para su promoción.

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