Los pacientes con dolor crónico tardan más de 10 años en ser tratados en una unidad especializada

Fecha

06/11/2023

Medio

Servimedia

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Los pacientes con dolor crónico pueden tardar más de 10 años en ser tratados en una unidad especializada cuyas listas de espera “son enormes”, por lo que los expertos apostaron este lunes por un modelo de abordaje del dolor basado en la enfermería y la coordinación de la Atención Primaria y la especializada.

Así lo manifestaron varios especialistas durante el diálogo sobre el ‘Impacto biopsicosocial del dolor crónico en España’ celebrado en la agencia de noticias Servimedia con el apoyo de Grünenthal.

Durante su intervención, la presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Carina Escobar, aseguró que en dolor crónico “queda mucho por hacer, ya que un paciente puede tardar más de 10 años en llegar a una unidad de dolor”. Por ello, insistió, “es necesaria una atención multidisciplinar porque las personas que vivimos con dolor crónico es muy complicado y si no se trata a tiempo no desaparece”.

A esto se añade la falta de equidad, ya que “hay muchas comunidades autónomas que no tienen estrategia de dolor”. “Aunque tengamos el mejor tratamiento, si al paciente le sigue doliendo no está bien y, por ello, habría que hacer un seguimiento más exhaustivo”, comentó.

En esta misma línea se expresó la directora gerente del Hospital Universitario del Sureste de la Comunidad de Madrid, Paloma Casado, quien coincidió en que “las listas de espera de las unidades de dolor son enormes”, por lo que “no todo son unidades de dolor como modelo interdisciplinar de abordaje y hay que cambiar la cultura de los hospitales”.

ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR

En este sentido, explicó que el centro hospitalario que dirige cuenta con 49 impulsores que abordan el dolor “para que el paciente tenga la mejor atención”. De hecho, indicó que “donde se gestiona la atención sanitaria es en Atención Primaria y en hospitales más cercanos a la población”. A su juicio, en este tema “la labor de la enfermería es fundamental”.

Este abordaje multidisciplinar es básico en el tratamiento del dolor, tal y como señaló también el director del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Cristóbal Belda, quien resaltó lo importante que es la investigación.

A este respecto, subrayó que este centro “financia toda la ciencia que se desarrolla en el Sistema Nacional de Salud”. “Nuestro objetivo es proteger la salud a través de la ciencia”. “Financiamos ciencia para avanzar en el conocimiento de enfermedades y de nuevos medicamentos que hagan frente al dolor y, por otro lado, investigamos internamente dentro de las distintas organizaciones adscritas dentro de España”, dijo.

De hecho, “existe un conocimiento cada vez mayor de cuáles son los mecanismos que terminan provocando el dolor” y se puede incluso “medir mejor”.

DATOS EN ESPAÑA

Según el ‘Barómetro del dolor crónico en España 2022’ de la Fundación Grünenthal, el 25,9% de los españoles tiene dolor crónico. Por sexos, el 30,5% son mujeres y el 21,3%, hombres. La edad media de los pacientes es de 51,5 años y la duración media del dolor es de 6,8 años.

Asimismo, el 9,1% tiene dolor de cabeza, el 10,6% de cuello, el 28% de espalda, el 1,1% de pecho, el 4% de abdomen, el 33,1% de extremidades y articulaciones y el 13,2% es generalizado. Además, casi un 60% de los pacientes con dolor crónico tienen dificultades para levantarse de la cama o una silla.

Ante estas cifras, Paloma Casado insistió en que “para poder implementar grandes estrategias como la del dolor a nivel nacional y autonómico, hay que conocer la cultura de cada hospital para obtener los mejores resultados para nuestros pacientes”. “Nos centramos en la medición del dolor, en el abordaje farmacológico, pero nos centramos muy poco en el impacto psicológico y social del paciente”.

PAPEL DEL PACIENTE

Por ello, puntualizó Carina Escobar, “este abordaje no es fácil, por lo que es fundamental que los pacientes participamos en la estrategia de dolor como hacemos hoy en día en Madrid y otras comunidades. También estamos en comisiones de dolor en el ámbito hospitalario y en estas reuniones se sacan muchas conclusiones para tratar mejor esta dolencia”.

De hecho, añadió que “el papel de la enfermería es vital en el acompañamiento del paciente con dolor crónico para que entienda que le pasa, ya que el 42% no entiende lo que le dice su médico y esto es una señal de alarma”.

Ante esta situación, el catedrático de Psicología de la Universidad Rovira i Virgili, Jordi Miró, apuntó que “es fundamental mejorar la formación de los profesionales en dolor porque es muy escasa”. “También es muy importante que las personas conozcan el problema y que sean sensibles al dolor. Si un tratamiento no es multidisciplinar, está abocado al fracaso”, añadió.

Además, destacó que para progresar en el dolor crónico también hay que apoyarse en la investigación, “donde me gustaría que se hicieran más avances, ya que la cantidad que se dedica a la investigación del dolor es extraordinariamente escasa”.

Como apunte positivo, la presidenta de la POP aseguró que “vienen buenas noticias en ciencia que nos van a ayudar a cambiar los modelos sanitarios”. Pero recalcó que también debe cambiar la perspectiva de los ciudadanos y los pacientes para que las personas con dolor crónico no sean “invisibles” para el sistema porque “ni para la discapacidad y la dependencia, el dolor tiene consistencia porque se dice que el dolor no se puede medir”. “Por lo que hay que dotar de derechos a la cronicidad compleja que está ligada al dolor crónico complejo”, concluyó.

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