La Universidad de Ottawa diseña un ratón apropiado para el estudio del Párkinson

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Investigadores de la Universidad de Ottawa han publicado un estudio que podría conducir a una mejor comprensión y tratamiento de la enfermedad de Párkinson.

El estudio, publicado este mes de septiembre en la revista ‘American journal Proceedings of the National Academy of Sciences’, presenta un modelo animal que, por primera vez, reproduce la forma en la que la enfermedad progresa en humanos.

Durante muchos años los investigadores de Párkinson han tenido que sortear el mismo dilema: Los ensayos clínicos que implicaban humanos fallaban, y los intentos por manipular en animales los genes causantes de los síntomas en humanos, no provocaban ningún efecto.

“Si no disponemos de un modelo que nos muestre lo que ocurre en humanos, la investigación resulta muy compleja”, afirma David Park, co-director del Consorcio de Investigación sobre el Párkinson de Ottawa y principal autor del estudio. “¿Cómo podemos estudiar un proceso degenerativo si no conseguimos antes que se produzca dicha degeneración?”. El ratón conseguido en este estudio de la Universidad de Ottawa, soluciona el problema.

Algunas de las causas del Párkinson se conocen, mientras que otras permanecen desconocidas. Sabemos que el gen DJ-1 cuando desaparece o muta, provoca Párkinson en humanos. Hace cinco años, Park y su equipo comenzaron a colaborar con Tak Mak y Raymond Kim, investigadores de la Universidad de Toronto y pioneros en tratar de eliminar el gen DJ-1 en ratones. Pero en aquella ocasión los ratones no se vieron afectados.

Después de estos resultados decepcionantes, muchos científicos dedicaron sus esfuerzos al estudio de la bioquímica relacionada con el Párkinson, sin tener todavía un buen modelo sobre el que poder comprobar sus teorías. El equipo de Park, que en este momento estaba formado por Maxime Rousseaux y Paul Marcogliese, continuó utilizando ratones como modelo para llevar a cabo la manipulación genética.

Después de considerar que habían conseguido una cepa lo suficientemente pura, intentaron eliminar de Nuevo el gen DJ-1. En esta ocasión tuvieron éxito. Pusieron a prueba a los ratones modificados, colocándoles sobre una rejilla y temporizando el tiempo que el ratón podía sujetarse mientras la rejilla giraba. Los ratones manipulados no conseguían sujetarse 60 segundos, a diferencia de los ratones que no habían sido manipulados.

Algo más significativo fue el hallazgo de que los síntomas motores de los ratones manipulados degeneraban en el tiempo, empeorando a medida que envejecían, al igual que sucede en los humanos.

Con un modelo animal fiable que refleja de manera consistente los síntomas y la progresión de la enfermedad de Párkinson, se pueden poner a prueba las teorías. Por ejemplo, si un científico supone que una señal cerebral concreta desencadena la degeneración del gen DJ-1, puede comprobar cómo reacciona el ratón. Esto es muy importante ya que históricamente los tratamientos del Párkinson se han centrado en los síntomas, en lugar de en la prevención o detención de la degeneración.

Además este modelo permitirá a los investigadores examinar estadios temprano de la enfermedad que son difíciles de observar en humanos, ya que los pacientes raramente visitan al médico cuando sus síntomas todavía no son visibles. La ventaja de poder experimentar con ratones, es que los investigadores pueden localizar e identificar cuál es el mejor momento para poner en marcha un tratamiento potencial, lo que conlleva estudios clínicos más certeros cuando se trata de humanos.

Aunque este ratón no representa la cura del Párkinson, podría constituir uno de los pilares que nos llevara a ella.

Publicado en la revista: ‘American journal Proceedings of the National Academy of Sciences’
Fuente: Northwest Parkinson’s Foundation

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