La UE financia un proyecto que busca un tratamiento personalizado de estimulación cerebral para el Parkinson

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Investigadores europeos participantes en el proyecto ‘Impact’, financiado por la Unión Europea, están trabajando en el desarrollo de un sistema de imágenes y un mapeo del cerebro que permita optimizar el tratamiento personalizado frente a la enfermedad de Parkinson.

El objetivo de esta iniciativa es mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad neurodegenerativa, que afecta a más de un millón de personas en España. Además, se calcula que el número de casos se duplicará en 2030.

Aunque actualmente no existe cura para el Parkinson, sus síntomas se pueden tratarse con “serias limitaciones” ya que, aunque se utilizan fármacos, sus efectos disminuyen con el tiempo y son caros.

La estimulación cerebral profunda (DBS, en sus siglas en inglés) ofrece una solución cuando los fármacos fracasan, insertando una sonda con minúsculos electrodos dentro del cerebro que emite un suave estímulo eléctrico para restaurar o mejorar la función cerebral.

Este método está lejos de ser ideal al estar todavía en una fase inicial, según los miembros del proyecto Impact, y causa importantes efectos secundarios en un 30 por ciento de los pacientes al estimular accidentalmente áreas cercanas a la zona a tratar, lo que puede provocar dificultades en el habla, cambios de humor y visión borrosa.

Por ello, el proyecto busca desarrollar sistema de imágenes y un mapeo del cerebro de cada paciente para lograr la optimización personalizada de la terapia DBS “de una manera fiable y eficiente”.

En combinación con una novedosa sonda de alta resolución-DBS, el uso de decenas de electrodos creados con la tecnología de micro-fabricación hacen que la estimulación eléctrica pueda ser “conformada” exactamente a la zona del cerebro donde se quiere aplicar la terapia adecuada.

Alto grado de precisión

Dado que la zona del cerebro a tratar puede tener unos pocos milímetros de diámetro y estar posicionada a unos 10 centímetros de profundidad en el cerebro, el grado de focalización que se requiere es altamente preciso y difícil de conseguir.

Con anteriores sistemas DBS, todo lo que se podía conseguir una vez que la sonda había sido instalada, era un limitado grado de movimiento hacia arriba y abajo, pero nada preciso. Si aparecían efectos secundarios, los ajustes se limitaban a reducir la potencia aplicada a la sonda lo que provocaba una disminución de los beneficios del tratamiento.

Según ha reconocido Hubert Martens, director de Clinical Science and Applications en Sapiens, compañía médica que dirige el proyecto, dado que la estimulación puede ser manejada de forma precisa, puede ser “conformada para que coincida exactamente con la zona a tratar”.

“Esto es algo radicalmente nuevo. Esperamos que elimine los efectos secundarios del DBS pero sin comprometer la efectividad del tratamiento”, ha asegurado, reconociendo que a partir de este hallazgo será posible “recoger y comparar información de los cerebros de pacientes diferentes, superponer unos con otros y utilizar esta experiencia colectiva para ayudar a ajustar y mejorar el uso de la nueva sonda Sapiens”.

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