Ya presentamos en un artículo anterior a la inteligencia artificial, aquella tecnología que tiene un nivel de respuesta que te puede recordar al de una persona.
Uno de sus desarrollos que más puede interesar a las personas con dificultades de comprensión lectora es la generación de un traductor o adaptador automático de la lectura fácil. La lectura fácil es un método para crear y adaptar documentos que resultan más fáciles de comprender.
La nueva carrera a la Luna
Imagina que navegas por la página web de un ayuntamiento y te cuesta comprender un texto con jerga legal. Pulsas un botón y, de forma automática, te ofrece una versión simplificada del mismo texto. De hecho, podrían incluso facilitarse diferentes versiones por niveles.
Cientos de personas en todo el mundo trabajan en la lectura fácil: unas personas adaptan textos y otras personas, estas con dificultades de comprensión, los validan. Es decir, comprueban si hay alguna dificultad en ellos.
El problema es que esas personas no son suficientes para simplificar la cantidad de información que se produce cada minuto en el mundo.
Contar con un traductor automático facilitaría que la accesibilidad cognitiva llegara a muchos más documentos, libros, medios de comunicación o páginas web. También ayudaría a sensibilizar, pues la extensión de su uso ayudaría a recordarnos la importancia de la accesibilidad cognitiva.
Hace años que empresas y universidades de varios países intentan desarrollar una tecnología así, así que –en cuanto a la tecnología aplicada a la accesibilidad cognitiva- podríamos compararla con la carrera a la Luna.
Alertas
La lectura fácil no es solo sustituir palabras complejas por palabras sencillas. Va mucho más allá. Por ejemplo, a menudo implica reestructurar todo el texto. Otras veces decides resumirlo. O más bien retirar “la paja”. Generalmente, debes incluir muchos ejemplos. Y, en ocasiones, el resultado es más extenso que el original para poder explicarlo adecuadamente.
¿A qué nivel podría llegar la lectura fácil automatizada? Los traductores automáticos de idiomas han mejorado mucho, pero presiento que las pautas de la lectura fácil requieren de un desarrollo diferente.
Por otro lado, emerge una pregunta habitual cada vez que una tecnología nueva irrumpe: ¿qué pasará con los puestos de trabajo de las personas? Actualmente, la lectura fácil es una fuente de empleo para personas con y sin discapacidad.
Entendemos que, igual que el traductor automático no sustituye de momento a una o un profesional de la traducción, tampoco lo podrá hacer en los primeros años un adaptador automático de la lectura fácil.
Es decir, servirá para tener un apoyo puntual, pero siempre será necesario contar con profesionales para asegurar cierto nivel de calidad. Es posible que incluso estos equipos puedan agilizar su trabajo gracias a esta tecnología y producir más documentos adaptados.