Joven con síndrome de Down: “No tenemos una enfermedad”

Fecha

29/11/2018

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“No tenemos una enfermedad, sino que hemos nacido con la dificultad de aprender y comprender”, asegura Ester Nadal, una joven con síndrome de Down y que, junto a Pamela Casagrande, Blanca San Segundo y José Borrel, participa en el IV Congreso Iberoamericano sobre el síndrome de Down.

El encuentro, que hoy ha inaugurado en Salamanca el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en funciones, Alfonso Alonso, reúne en la capital salmantina hasta el próximo viernes a más de 400 personas relacionados con la discapacidad.

Ester, Pamela, Blanca y José tienen entre 26 y 31 años, y tras de sí se esconden historias fruto de la superación y del sacrificio y, por supuesto, de la ayuda de sus familias y educadores.

Sus experiencias centran unas sesiones de trabajo que tienen como objetivo analizar las tendencias actuales y el futuro en la investigación y el apoyo a las personas con este síndrome.

Aunque argentina de nacimiento, Pamela vive en Santiago de Compostela con su madre y durante este año trabajará como ordenanza en la Xunta de Galicia a través de un programa de prácticas remuneradas.

Afirma que este puesto es muy diferente al que tenía como limpiadora en una empresa gallega, al que volverá porque su jefe “lo está deseando”, aunque se alegra de que “mejore y aprenda cosas nuevas”.

Ester Nadal vive en la provincia de Lérida y trabaja desde hace ya varios años en el sindicato UGT “haciendo tareas de auxiliar de recepción y administración”.

Se muestra satisfecha de su recorrido hasta conseguir una vida más autónoma e independiente en la que ha ido tomando sus propias decisiones hasta llegar a formar una pareja con Tonet, su novio.

Aboga por que las personas con síndrome Down se unan en colectivos y defiendan sus derechos. “Con algunos apoyos podemos llevar una vida tan independiente como la de cualquier otro joven de nuestra edad”, subraya.

José Borrel reside en Huesca y vive con otros chicos de forma independiente de sus padres desde hace ya varios años. Aunque no trabaja en la actualidad, ha hecho prácticas de auxiliar administrativo y ahora está en un proyecto de hostelería.

Es autor de dos libros sobre su vida en los que, entre otras cosas, recoge su experiencia compartiendo piso y lo que ha aprendido: “respetar los ritmos y los gustos de cada persona, sean lentos o rápidos”.

La más reivindicativa es Blanca San Segundo, una valenciana que es profesora de apoyo de niños con discapacidad intelectual en una escuela infantil “pionera en España”, con el objetivo de que “lleguen a tener una educación inclusiva real con todos los apoyos que sea necesarios”.

Pero no sólo trabaja, sino que también estudia en la Universidad Católica de Valencia, donde cursa un grado universitario de terapia ocupacional.

A los políticos les pide que hablen de las cosas que “están pasando y que en teoría no deberían ocurrir” y, entre ellas, ha apuntado a “la violencia de género en discapacidad”.

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