Familiares piden la hospitalización obligatoria para pacientes con trastorno límite de personalidad si el médico lo aconseja

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Teresa Oñate, presidenta de la Asociación Madrileña para el Trastorno Límite de Personalidad (AMAI-TLP), pidió este martes en el Congreso de los Diputados que la hospitalización por este tipo de trastorno mental no sea voluntaria, sino obligatoria, para estos enfermos cuando el médico así lo aconseje.

Oñate hizo esta petición en la Comisión de Justicia de la Cámara Baja, donde compareció para dar su parecer sobre el proyecto de ley orgánica por la que se modifica la ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.

Allí afirmó que la característica más “triste” del trastorno límite de personalidad es el intento de suicidio, algo que, aseguró, muchas veces se puede evitar con un correcto tratamiento y abordaje de la enfermedad en el hospital.

Ahora bien, explicó, esa hospitalización no siempre es posible, porque en algunas ocasiones el paciente no la consiente o, si lo hace, la interrumpe antes de que el médico le dé el alta, ya que no se considera enfermo y, por tanto, no entiende que tenga que ser hospitalizado.

Sin embargo, argumentó la presidenta de AMAI-TLP, la experiencia demuestra que muchos pacientes ingresados y correctamente tratados consiguen metas vitales que habían abandonado por la enfermedad como, por ejemplo, finalizar su carrera universitaria.

Desde esta perspectiva, prosiguió, “todas las familias piden que se ingrese a sus hijos cuando lo necesitan” y que vuelvan a casa bien medicados.

Por otra parte, Oñate exigió a las autoridades que promuevan la investigación para las enfermedades mentales y que pongan al servicio de los pacientes “los mejores profesionales”. Estos profesionales, a su parecer, han de saber, entre otras cosas, transmitir al enfermo y a sus familiares cuál es su problema y, en la medida de lo posible, cómo abordarlo.

Finalmente, la representante de esta asociación de trastorno límite de la personalidad rogó a los diputados y, por extensión, a toda la sociedad que no hablen de “peligrosidad” cuando se refieren a estos enfermos.

En su opinión, “estas personas, cuando tienen un brote, “pueden hacer de todo, pero no son ellas peligrosas, sino la enfermedad”.

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