El papel de la empresa social en la Europa 2014-2020

Fecha

10/09/2014

Medio

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Las instituciones europeas vienen promoviendo desde 2011 el desarrollo de las empresas sociales, un pilar fundamental en la consecución de los objetivos de crecimiento que la UE se ha marcado para el periodo 2014-2020. La Confederación Española de Economía Social, en colaboración con el Comité Económico y Social Europeo, organiza la jornada ‘La empresa social como agente de la economía social’ de la que saldrán propuestas de medidas a favor del desarrollo de las empresas sociales, que habrán de plasmarse en un Plan de Acción Europeo para la Economía social.

Si como asegura Manuel Escudero, director general de Deusto Business School, “el mejor modo de hacer Responsabilidad Social Empresarial es ligar estrechamente la actividad de la empresas a las necesidades de la sociedad”, puede decirse que son las empresas de la economía social aquellas que en primer lugar merecen el marchamo de empresas socialmente responsables por haber surgido como respuesta a unas determinadas necesidades de la sociedad.
Un sector productivo, también denominado tercer sector, que en España engloba a más de 44.000 sociedades de todos los tamaños, desde grandes grupos a micropymes, cuyo peso específico en la economía es indiscutible pues superan los 145.000 millones de euros de facturación, una cifra que supone el 15 por ciento del Producto Interior Bruto nacional.

Cooperativas, sociedades laborales, sociedades agrarias de transformación, mutualidades, cofradías de pescadores, empresas de inserción, asociaciones del sector de la discapacidad, centros especiales de empleo… son las piezas del rico mosaico de la Economía Social Española, que hoy es regulada por un marco jurídico común, la Ley 5/2011 de Economía Social. Una heterogénea tipología de sociedades con rasgos distintivos propios pero con un común denominador, como es poner la primacía de las personas y del fin social (dan empleo directo e indirecto a más de 2.250.000 trabajadores) por encima del capital, y por su contribución al desarrollo local y la cohesión social favoreciendo la inclusión laboral de personas en riesgo de exclusión social, como son las personas con discapacidad.

Desarrollo social y económico colectivo no excluyente

Podría decirse que la filosofía empresarial que fundamenta su actividad económica en el capital humano, en los valores éticos de la responsabilidad social corporativa, le confiere una mayor adaptación a los vaivenes del mercado. Incluso frente a los temporales. Así lo reflejan datos que recoge un informe de la Escuela de Negocios Esade (2012): la recesión económica ha empujado al cierre desde 2008 a una media de un 20 por ciento de las empresas españolas anualmente y sólo en 2013 se destruyeron cerca de 25.000 sociedades mercantiles. En dicho periodo las empresas de la economía social mostraron sin embargo una mejor resistencia frente la crisis al destruir ocho puntos menos de empleo que las empresas tradicionales. En 2012 y 2013, años álgidos de la depresión, se registraron 4.069 nuevas empresas sociales que dieron un trabajo a 26.729 personas.

Un hecho que explica las fortalezas, la potencialidad y el auge del emprendimiento y la empresa social, mientras son cuestionados los viejos paradigmas que han sustentado la tradicional relación empresa-sociedad por su fragilidad. Empresas estas últimas que hoy ya no se perciben como soluciones para la sociedad. Muchas se han ido a pique y la idea de que las compañías existen para multiplicar los beneficios de los accionistas se ha diluido en la opinión pública.

Otra forma de hacer empresa en posible

Este propósito, el de construir un nuevo ecosistema para situar a las empresas sociales en el centro de la economía y de la innovación social, está siendo postulado además por destacados consultores, expertos y gurús. Entre los más notables, Michael Porter, profesor de la Harvard Business School (HBS) y autoridad mundial en temas de estrategia de empresa, desarrollo económico de naciones y regiones, y aplicación de la competitividad empresarial a la solución de problemas sociales. Michael Porter es categórico en sus postulados: “Las empresas que tengan como estrategia la creación de valor compartido son las que van a tener éxito en los próximos veinte años. El valor compartido es la oportunidad de crecimiento y de innovación más grande de la economía global, y el siguiente capítulo en la mentalidad de los gerentes”.

Expertos y analistas coinciden en proponer este nuevo paradigma empresarial como una afortunada solución. Ya no es suficiente, sostienen, cincelar una economía sofisticada y más competitiva basada en la especulación y el capital. Consideran que ni la responsabilidad clásica ni la filantropía basta para responder con efectividad a las necesidades sociales; que eficiencia de los negocios y progreso social no son opuestos; que es preciso redefinir el propósito de las empresas incorporando valores de responsabilidad social empresarial para la creación de valor añadido. Hacerlas sostenibles, o lo que es igual capaces de generar riqueza mediante la innovación social, la atención a la diversidad y a la inclusión. Porque su devenir económico, su éxito o acaso su supervivencia, está estrechamente vinculado al desarrollo de sus grupos de interés, de los elementos que componen su cadena de valor. En definitiva, el desarrollo y bienestar del ecosistema, de la sociedad donde operan.

“La Economía Social ha demostrado que tiene mucho que decir en el nuevo modelo económico y social que se ha de configurar”. Son palabras de Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), en la última asamblea general de la organización celebrada el pasado 21 de mayo en Valencia. Para Pedreño, “estamos en un momento decisivo para consolidar un nuevo modelo de convivencia basado en criterios más solidarios, equitativos y comprometidos con la sociedad, por ello es necesario que la nueva construcción europea cuente con la Economía Social”. Una demanda muy oportuna si se considera que el sector de la economía social europea acoge a dos millones de empresas que dan trabajo a más de 14,5 millones de personas. Un sector productivo de gran potencialidad y un pilar de futuro, como ya se reconoce en importantes documentos estratégicos aprobados por los gobiernos autonómicos, estatal y europeo. Desde las instituciones europeas viene promoviéndose desde 2011 el desarrollo de un nuevo modelo empresarial basado en los valores éticos de la RSE: el emprendimiento social y las empresas sociales.

De cara a definir y potenciar este nuevo escenario, la Comisión Europea ha decidido implantar una agenda de trabajo para los próximos años y plantear medidas para mejorar el entorno de las empresas sociales, medidas que fueron aprobadas en la Conferencia Europea de Estrasburgo celebrada en enero de este año.

Con este objetivo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) está desempeñando un papel fundamental en este proceso, debatiendo medidas y estableciendo prioridades para desarrollarlas a lo largo del nuevo periodo 2014-2020. En este contexto Cepes va a celebrar en colaboración con el CESE la jornada ‘La empresa social como agente de la economía social’ con el objetivo de reflexionar e identificar propuestas de la Economía Social Española para el debate que el CESE está desarrollando por mandato de la Comisión Europa en relación con la iniciativa de la Comisión sobre Emprendimiento Social/Empresas Sociales y como continuación de las Conclusiones de la Conferencia de Estrasburgo del pasado mes de enero.

Será el próximo 12 de septiembre en el Consejo Económico y Social de España. Un interesante encuentro en cuyos debates participarán Miguel Angel García Martín, director general del Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la Responsabilidad Social de las Empresas, del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social; Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social. Así como Ariane Rodert y Miguel Ángel Cabra de Luna, consejeros del CESE, junto con Alain Coheur, presidente de Social Economy Europe (SEE).

Un plan de acción europeo para la economía social

Independientemente de cómo pueda evolucionar la empresa social con otro formato jurídico, las medidas que resulten del trabajo que está realizando el CESE son de especial interés para la Economía Social española y europea, por lo que esta jornada analizará la aplicación en el Estado Español de la iniciativa europea sobre empresa social para que sea acorde y coherente con la Ley 5/2011 de Economía Social y con la realidad empresarial y social de la Economía Social española. Un debate abierto que pretende alumbrar medidas a favor del desarrollo no sólo de las Empresas Sociales sino del conjunto de las empresas europeas de Economía Social, que se plasmen en un Plan de Acción Europeo para la Economía Social. Dar a conocer las acciones que el CESE está trabajando como posibles propuestas para promover las Empresas Sociales en Europa, así como analizar la incorporación de las Empresas Sociales al articulado de la Ley 5/2011 de Economía Social.

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