El coronavirus eleva el riesgo de muerte en personas con discapacidad intelectual y del desarrollo

Fecha

29/05/2020

Medio

Solidaridad Digital

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Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (DID) tienen más probabilidades de morir si se contagian del Covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Así se recoge en un estudio publicado en la revista ‘Disability and Health Journal’ que se ha realizado a 30.282 personas infectadas de Covid-19 e identificadas como tales en la plataforma mundial de investigación en salud TriNetX.

Según los investigadores, la disparidad probablemente esté relacionada con una mayor prevalencia de enfermedades comórbidas (es decir, con uno o más trastornos además del primario) entre las personas con DID y/o un mayor porcentaje de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que viven en entornos residenciales congregados.

Scott Landes, profesor asociado de sociología en la Escuela Maxwell de Ciudadanía y Asuntos Públicos de la Universidad de Siracusa (Estados Unidos), señala que “se necesita más atención para esta población de salud vulnerable a fin de garantizar su seguridad y bienestar durante esta pandemia”, incluida la priorización de los equipos de protección personal y las fuentes de financiación en la capacidad de los proveedores de servicios residenciales.

El estudio fue realizado por Landes y tres investigadores del SUNY Upstate Medical Center en Siracusa: Margaret Turk, profesora de medicina física y rehabilitación; Margaret Formica, profesora asociada de salud pública y medicina preventiva, y profesora asociada de urología, y Katherine Goss, del Equipo de Investigación de Discapacidad y Salud.

“INACEPTABLE”

Las 30.282 personas estudiadas tenían Covid-19, por lo que las tasas de letalidad dieron a los investigadores una idea de la gravedad de la enfermedad entre personas con y sin DID.

Así, la tasa de mortalidad de personas con DID era de 1,6 por cada 100 individuos analizados, frente a menos de uno de entre quienes no tenían discapacidad intelectual y del desarrollo. Esas tasas en pacientes de 18 a 74 años eran del 4,5 y del 2,7 por cada 100, respectivamente, y se igualaron a partir de 75 años: 21,1 y 20,7.

“Según las tasas de mortalidad de casos que informamos entre las edades de 18 a 74 años, si 100.000 personas con DID contrajeran el Covid-19, lo cual es totalmente posible a la luz de las estimaciones del tamaño de esta población y las tasas de incidencia acumulada que estamos viendo en nuestra investigación, esperaríamos la muerte de 4.500”, subraya Landes, quien añade: “Comparativamente, entre 100.000 personas sin DID esperaríamos la muerte de 2.700. Eso sería un exceso de 1.800 muertes de personas con DID y, en mi opinión, eso es inaceptable”.

Los investigadores también encontraron que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo tenían una mayor prevalencia de enfermedades circulatorias, respiratorias y endocrinas comórbidas en todos los grupos de edad. Aunque no pudieron probar la causalidad en estos datos, es posible que ello explique en parte las diferencias halladas en las tasas de letalidad.

No obstante, parte de esa diferencia también puede deberse al mayor porcentaje de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que viven en entornos congregados, una característica que los investigadores no pudieron tener en cuenta en el estudio.

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