Defensor del Paciente asegura que los recortes de la Junta de Castilla y León dejan sin servicio a niños que sufren daño cerebral

Fecha

14/02/2012

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La presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, ha acusado hoy a la Junta de Castilla y León de dejar desastido a un gran número de niños que padece daño cerebral, al dejar de sufragar los gastos de su asistencia en el Hospital Benito Menni, y ha enmarcado lo ocurrido en una política de recortes que, según ella, pone a la sanidad de la Comunidad en una situación de “alarma social” ante su “deterioro constante”.

Flores, que ha comparecido hoy en Valladolid ante los medios de comuniación junto con Santiago Díez, letrado de la asociación, y el padre de uno de los niños asistidos en el Benito Menni, ha criticado con dureza a la Consejería de Sanidad de Castilla y León por, entre otras razones, negarse a sufragar el tratamiento a niños que necesitan la hormona del crecimiento, pese a la existencia de numerosas sentencias condenatorias que así lo establecen, así como por la “insoportable” lista de espera existente o el citado caso de falta de asistencia a niños con daño cerebral.

“Hace poco he podido escuchar que al 112 le daban un sobresaliente, aunque me imagino que no será en materia sanitaria”, ha enfatizado Flores, en referencia también al reciente caso de un paciente en León que, tal y como ha remarcado, ha fallecido debido al retraso en la llegada de la ambulancia.

Ante ello, la responsable de la asociación, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha mostrado su frontal oposición al “céntimo sanitario” aprobado por el Ejecutivo de Herrera al entender que la sanidad “no es un regalo sino un derecho que está ya muy bien pagado por los ciudadanos.
¡Que no nos vendan lo contrario, pues lo que se esconde detrás es la nefasta gestión de la Junta de Castilla y León!”.

Así, Flores ha instado a los ciudadanos de la Comunidad a “movilizarse” en contra del ‘céntimo sanitario’. “No podemos someternos a ese abuso de poder, tenemos que movernos porque si no nos quitan el asiento y nos tiran al suelo”, ha declarado la presidenta de El Defensor del Paciente, quien, al igual que el letrado de la asociación, ha denunciado públicamente las “continuas trabas” de la Junta a la hora de indemnizar por aquellos casos en los que se ha demostrado de forma feaciente que son fruto de una negligencia o una deficiente asistencia sanitaria.

EL CASO DE ADRIAN

Con respecto a la presente situación de el Hospital Benito Menni, la asociación sostiene que la Junta ha dejado de costear el tratamiento de aquellos niños que hasta ahora venían siendo atendidos en la Unidad de Daño Cerebral de dicho centro, con lo que los padres, aquellos que pueden, se están viendo obligados a sufragar la asistencia de su propio bolsillo, aunque luego distintas sentencias les ha reconocido el derecho a la restitución del dinero abonado.

Entre los afectados se encuentran los padres de Adrián, un niño que cuando contaba con 7 años se vio aquejado en noviembre de 2007 de abcesos cerebrales y tuvo que ser trasladado de urgencia, en estado crítico, al Hospital Niño Jesús de Madrid, donde la operación a la que fue sometido le provocó una discapacidad física y psíquica del 36 por ciento.

Los daños sufridos, pendientes de juicio en los juzgados de Madrid por presunta negligancia médica, se produjeron debido a que los facultativos trepanaron un lado equivocado de la cabeza del menor, con lo que días después tarde tuvo que ser nuevamente intervenido de la zona correcta.

“En la primera operación le extrajeron papilla cerebral sana, es decir, parte del cerebro”, ha explicado el abogado Santiago Díez, quien ha asegurado que los distintos peritos han certificado el error cometido y “se está únicamente a la espera de que alguien de la administración tenga la decencia de indemnizar”.

El padre del menor ha explicado que a raíz de la operación Adrián sufrió una parálisis de su lado derecho, salió en silla de ruedas y ha tenido que someterse a un largo calvario de cuatro años en los que, entre otras funciones, ha tenido que aprender de nuevo a hablar.

“¡Nos han arruinado la vida”!, ha lamentado su progenitor, quien ha añadido que desde aquel fatídico 2007, “fruto de una mala gestión del sistema sanitario”, su pequeño ni siquiera puede practicar aquello que más le gustaba, como el fútbol o el baloncesto, y que incluso tiene graves problemas para relacionarse socialmente con otros niños de su edad.

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