Decálogo de la enfermedad de Parkinson

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1. El temblor propio de la enfermedad de Parkinson es un temblor que aparece cuando el paciente se encuentra en reposo. Suele aparecer en una mano, en ocasiones en un pie, inicialmente es leve y posteriormente se va haciendo más intenso, y disminuye o incluso desaparece cuando el paciente realiza alguna acción con la extremidad afecta. Que el temblor esté presente fundamentalmente en reposo es lo que lo diferencia del temblor esencial. El temblor esencial es la causa de temblor más frecuente en la población general, se desencadena con la acción, suele aparecer en las dos manos, casi nunca en los pies, y desaparece cuando el paciente está en reposo. Por la diferente progresión y tratamiento de estas dos enfermedades, es especialmente importante su correcto diagnóstico.

2. Entre 3 y 4 de cada 10 pacientes con párkinson no tiemblan. En esos casos, la enfermedad suele empezar con dolor o sensación de tensión en el hombro, o en un brazo, o incluso en una pierna. Junto con la rigidez y tensión del brazo, los pacientes suelen notar dificultades para pronunciar bien las palabras, la espalda suele estar encorvada hacia delante, y el caminar se ve alterado, con una marcha lenta y a pequeños pasos.

3. La segunda causa más frecuente de temblor en la población general es el temblor provocado por los fármacos. Ciertos fármacos para la depresión, ansiedad, insomnio, vértigos, cefalea, náuseas o malas digestiones pueden provocar síntomas muy similares a la enfermedad de Parkinson, tanto a nivel de lentitud de movimientos como temblor en ambas manos. Explique siempre al médico todos aquellos fármacos que está tomando, aunque le parezcan inofensivos.

4. La enfermedad de Parkinson no sólo provoca dificultades en el movimiento. Cada vez se han descrito más síntomas no-motores que tienen un impacto en la calidad de vida y la funcionalidad diaria tan o más importante que los trastornos de la marcha o el temblor. Junto con la dificultad para levantarse, caminar o realizar tareas motoras finas, un gran número de pacientes con enfermedad de Parkinson presentan trastornos afectivos (depresión, ansiedad, apatía), trastornos cognitivos (pérdida de memoria, falta de concentración), o alteraciones perceptivas (alucinaciones visuales).

5. Los síntomas no-motores pueden presentarse desde fases iniciales de la enfermedad. Es importante que explique estos síntomas a su neurólogo pues existen tratamientos específicos para cada uno de ellos, y porque la presencia o no de estas complicaciones puede modificar el tipo de fármacos a usar para mejorar los problemas motores de la enfermedad de Parkinson.

6. Algunos síntomas no-motores pueden aparecer antes de que el paciente presente temblores o dificultades de movilidad. La pérdida de olfato, el inicio de un síndrome depresivo en personas con >65 años, o la aparición de un trastorno de conducta del sueño REM (movimientos, vocalizaciones o gritos mientras el paciente duerme y está soñando), pueden ser marcadores precoces de la enfermedad de Parkinson, pudiendo llegar a presentarse ente 4 y 7 años antes que los primeros síntomas motores. En un futuro, cuando dispongamos de fármacos que puedan frenar la progresión de la enfermedad de Parkinson, la detección precoz de estos síntomas podría ayudar a prevenir la aparición de la enfermedad.

7. Es importante conocer los efectos secundarios de algunos de los fármacos que se utilizan para mejorar los síntomas de la enfermedad de Parkinson. De entre los más importantes y llamativos están los trastornos del control de los impulsos. Entre un 7-15% de pacientes en tratamiento con algún agonista dopaminérgico pueden desarrollar conductas adictivas, que si bien suelen mejorar al retirar la medicación, en ocasiones pueden ser verdaderamente difíciles de controlar. Las conductas adictivas que más frecuentemente se han relacionado con el uso de agonistas dopaminérgicos son la ludopatía, hipersexualidad patológica, compras compulsivas, trastorno por atracones y punding (conducta adictiva hacia ciertas aficiones, realización repetitiva de conductas poco productivas).

8. Es importante tratar los síntomas de la enfermedad. Si bien es cierto que los fármacos que se utiilzan para la enfermedad de Parkinson pueden provocar efectos secundarios importantes, desde que se tratan los síntomas motores de la enfermedad con levodopa, agonistas dopaminérgicos, amantadine, IMAO-B (rasagilina), o ICOMT (entacapone), la evolución de los síntomas ha mejorado, y ha aumentado de manera significativa la esperanza y calidad de vida de los pacientes.

9. Es importante conocer que cuando los pacientes presentan complicaciones motoras (fluctuaciones/oscilaciones motoras, discinesias) difíciles de controlar con los fármacos por vía oral, actualmente existen 3 técnicas a aplicar que pueden mejorar claramente esta situación. Estas 3 técnicas son la infusión duodenal de levodopa (DuoDopa®), la bomba subcutánea de apomorfina y la cirugía funcional mediante estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico (ECP-NST).

10. En España, ya hace más de 15 años que diferentes centros realizan la ECP-NST, y se han operado con éxito >500 pacientes con esta técnica. Si sufre complicaciones motoras que no se controlan con los fármacos habituales, consulte a su neurólogo acerca de las posibilidades que tiene su caso de mejorarse mediante cirugía.

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