Día Mundial de la lucha contra el SIDA, más de 25 millones de vidas perdidas en las últimas tres décadas y más de 34 millones de personas conviviendo con el virus del VIH, según la Organización Mundial de la Salud.
En el Día Mundial del SIDA, que se conmemora hoy 1 de diciembre, la Plataforma VIH en España lanza como reto para 2012 el abordaje común y coordinado de esta enfermedad por las principales instituciones europeas y la sociedad en su conjunto de cara a reducir el número de nuevas infecciones por VIH y a su diagnóstico precoz si llegan a producirse. La citada plataforma, surgida de la conferencia ‘VIH en España: Juntos para un diagnóstico precoz’ celebrada en el año 2009, plantea la necesidad de adoptar medidas sociales, sanitarias y educativas, así como un compromiso político real.
Entre las medidas sanitarias que plantea la Plataforma VIH en España está la promoción del diagnóstico precoz y el tratamiento como prevención, que podrían reducir considerablemente las tasas de transmisión, informa Discapnet. Es precisamente en el aspecto de la prevención y el tratamiento en el que las personas con discapacidad son especialmente vulnerables, según el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA).
El pasado mes de junio, durante la Reunión de Alto Nivel sobre el SIDA, tuvo lugar un foro de asociados sobre el SIDA y la discapacidad organizado por ONUSIDA, en el que los participantes subrayaron la importancia de integración de las necesidades de las personas con discapacidad en todos los aspectos de la respuesta al SIDA, puesto que, en su opinión, los gobiernos y los responsables de políticas rara vez consideran los problemas de discapacidad al formular sus planes estratégicos sobre el VIH.
Dificultades de acceso
En el Foro de asociados sobre el SIDA y la Discapacidad, que vino a reclamar una potenciación de una programación para el VIH inclusiva y accesible que se adecúe a toda la población, la vulnerabilidad de las personas con discapacidad ante el VIH causada por la falta de accesibilidad de las campañas de prevención y dificultades para acceder al tratamiento fue mostrada en primera persona a través del testimonio de Mary Muthoni Rop, madre con VIH que vive en una zona rural de Kenia y que presenta múltiples discapacidades.
Muthoni Rop narró como “la mayoría de instalaciones sanitarias no son accesibles para las personas con discapacidad, por ejemplo, un hospital con escaleras por todas partes”, y comentó que la información sobre la prevención del VIH es, con frecuencia, inaccesible porque “en la mayoría de nuestras instalaciones sanitarias no tenemos personas que puedan ofrecer información adecuada a las personas con discapacidad. No tenemos personal formado en la interpretación de lengua de signos”, informa ONUSIDA.
La experiencia personal de Mary Muthoni Rop puede servir como ejemplo de la situación en la que, con las particularidades que se dan en cada lugar del planeta, se encuentran las personas con discapacidad ante el VIH, y corrobora algunos de los datos aportados el pasado año en la Conferencia Internacional sobre el SIDA, en la que se habilitó un espacio para hablar sobre discapacidad.
En este encuentro, se mostró el trabajo conjunto de ONUSIDA, la Organización Mundial de la Salud y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la elaboración de un ‘Informe de política sobre discapacidad y VIH’, que ofrece recomendaciones a los gobiernos, la sociedad civil y Naciones Unidas para abordar diferentes desafíos presentes en la respuesta al SIDA y las discapacidades.
Situación y desafíos clave
En la Conferencia internacional sobre el SIDA 2010, Paul De Lay, director ejecutivo adjunto de programas de ONUSIDA, recordó que las personas con discapacidad o están incluidas en la mayoría de procesos o políticas sobre el VIH, y las personas seropositivas no están incluidas en la mayoría de los procesos o políticas sobre discapacidad. De Lay recordó que existen algunas políticas sobre VIH y discapacidad pero su implantación no es sólida y a menudo no van más allá del proyecto.
Ante esta situación, De Lay hizo hincapié en que “garantizar la accesibilidad total a servicios e información integrados debería ser una parte habitual en la ‘forma de trabajar’ en la respuesta al VIH de hoy en día. Se podrían utilizar programas autónomos cuando la comunidad indique que es el mejor modo de atender sus necesidades. Para llevar a cabo esta programación hay que planificarla, dotarla de fondos y evaluarla”, informa ONUSIDA.
Elizabeth Lule y Specioza Mwankina, presidenta y fundadora de la Red de personas con discapacidad que viven con el VIH, señalaron durante su intervención que “simplificar los regímenes de tratamiento y acercar los servicios a los lugares donde se encuentran aquellos que los necesitan marcaría una gran diferencia en las vidas de las personas con discapacidades que viven con el VIH”.
Los expertos que tomaron parte en la Conferencia internacional sobre el SIDA 2010 recordaron que un 10% de la población mundial tiene una discapacidad y que estas personas presentan todos los factores de riesgo asociados con la infección por el VIH y suelen estar expuestas a un mayor riesgo debido a la pobreza, el acceso sumamente limitado a la educación y a la atención de salud, la falta de información y recursos, la falta de protección jurídica, un mayor riesgo de ser víctimas de actos violentos o violación, y vulnerabilidad al abuso de sustancias y al estigma.