Asprona llora a Terry O’Brien, el irlandés que ideó las marchas solidarias

Fecha

28/10/2019

Medio

El Norte de Castilla

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A aquel «irlandés loco» y espigado, de nombre Terry O’Brien, se le ocurrió la idea de importar de su país las caminatas solidarias destinadas a recaudar fondos y sembró en aquel lejano 1978, cuando impulsó la primera Marcha Asprona (con un recorrido de cincuenta kilómetros hasta Palencia), el germen del que hoy beben en toda España decenas de iniciativas como la que hoy mismo ha congregado a 58.000 personas en favor de la lucha contra el cáncer por las calles de Valladolid o como la propia marcha que él mismo impulsó y que el año que viene, más de cuarenta años después, le dedicará la Fundación Personas (la entidad que engloba a Asprona).

La luz de este andarín infatigable, de 92 años y vallisoletano de adopción, se apagó el viernes. «Terry, al que estaremos eternamente agradecidos, siempre mantuvo el contacto con nosotros e, incluso, no faltó a la cita con su marcha hasta hace cuatro o cinco años, cuando sus problemas de salud le llevaron a vivir con uno de sus hijos a León, donde murió el viernes», ha recordado hoy Satur Merino, portavoz de la Fundación Personas, antes de anticipar que el año que viene, durante la tradicional Marcha Asprona, «le rendiremos un sentido homenaje de agradecimiento a una iniciativa que generó riadas de solidaridad hacia nuestra organización y que consiguió romper tabúes en favor de las personas con discapacidad».

Y todo por un vestuario

Terry O’Brien (Dublín, 1926-León, 2019) recaló en la capital vallisoletana en los años setenta, donde dirigió la Academia de Idiomas Modernos e, incluso, público un curso de inglés dirigido a los lectores de El Norte en 1976. Dos años después, y fruto de su desmesurada adicción a los Ducados (por entonces se fumaba tres cajetillas diarias), decidió comenzar a caminar para dejarlo. Fue entonces, según recordaba él mismo hace algunos años, cuando se le ocurrió combinar su afición con la solidaridad.

«Entonces no se hacía mucho deporte por aquí y pensé que sería bueno trasladar una idea que había hecho un equipo de rugby de mi país y que consistía en hacer una gran caminata patrocinada con dinero por kilómetro recorrido por familiares y amigos para financiar un vestuario en el campo», relataba el propio Terry en una de sus últimas participaciones en la Marcha Asprona que él mismo creó en aquel 1978. «Tenía claro que el fin del dinero tenía que ser solidario», recordaba.

Y así, a propuesta del entonces director de este periódico, Fernando Altés, nació aquella primera caminata en favor de Asprona, en la que participaron trescientas personas el 6 de mayo de aquel año. Solo acabaron la mitad. La iniciativa creció en los años siguientes hasta superar los quince mil andarines y aún hoy reúne cada año a centenares de ­personas. «Trajo a España un concepto que rompió moldes a la hora de dar visibilidad a colectivos como el nuestro en una época en la que muchas familias sentían incomprensión y rechazo social por tener hijos con discapacidad», añade Satur Merino.

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