Amor y otras drogas’ es la “oportunidad” para concienciar sobre la enfermedad de Parkinson

Fecha

13/01/2011

Medio

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La actriz y afectada porEn el SID sugerimos utilizar la palabra o expresión Tiene... en su lugar. la enfermedad de Parkinson Lucy Roucis cree que la película ‘Amor y otras drogas’, que se estrena este viernes, supone una “oportunidad única” para concienciar a la sociedad sobre el Parkinson y las “dificultades cotidianas” que plantea, sobre todo, cuando su diagnostico se hace a una edad temprana. Así lo ha manifestado la actriz coprotagonista del ‘film’ en un encuentro organizado por Unidos contra el Parkinson en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

“Ahora que Hollywood le ha dado una oportunidad al Parkinson es el momento de educar y concienciar a la sociedad sobre la idea de que nadie es perfecto”, asegura Lucy Roucis, quien manifiesta su “felicidad” por haber sido elegida como actriz y haber participado en la preparación del personaje principal de la película, Maggie, encarnado por Anne Hathaway.

Sobre la directora de la película, Edward Zwick, Roucis destaca que ha sido “muy atenta” con ella. “Hable con ella sobre cosas muy personales, cosas que incluso, en un grupo de ayuda no se llegan a contar. Le conté cómo vivía aspectos íntimos de mi sexualidad. (…) Zwick me enseñó cómo plantear una relación y como amar”, comenta la actriz estadounidense.

La sexualidad es un tema con mucha presencia en la película, que a los afectados porEn el SID sugerimos utilizar la palabra o expresión Tienen ... en su lugar. Parkinson les plantea algunos problemas. “Toda la gente con Parkinson que comienza joven, aparte de los problemas emocionales que conlleva se tiene que enfrentar a problemas sexuales, generalmente derivados de la medicación”, explica la psicóloga de la Asociación Parkinson Segovia, Almudena Alonso.

Lucy Roucis empezó a sufrir los primeros síntomas de la enfermedad cuando tenía sólo 26 años. Con 31, y después de superar un cáncer de tiroides, se le confirmó el diagnóstico de Parkinson. Ahora, 24 años después se encuentra “bien”, pero tuvo que ser intervenida de una estimulación cerebral profunda, una cirugía que se aplica en los casos de Parkinson que no responden a la medicación.

EL MIEDO A NO SER AMADO

Cuando recibió el diagnóstico, Roucis le preguntó a su médico “¿quién me va a querer ahora? Sentirse defectuoso no es algo que sea muy ‘sexy’ de cara a una relación. En ese momento, piensas que no vas a poder ser amado y ese es el miedo individual más terrible que conozco”, confiesa la actriz, quien asegura que “esto se ve perfectamente reflejado en la película, ya que en el personaje de Maggie se observa como ella no se quiere a sí misma”.

Respecto a su desarrollo profesional Roucis declara que “su futuro cambio al 100 por cien tras el diagnóstico, un momento en el que además ya había empezado a hacer teatro y alguna película”. Sin embargo, gracias al apoyo de Phamaly, una grupo de actores con discapacidad con sede en la ciudad de Denver (EE.UU.), ha “tenido la oportunidad de seguir trabajando”.

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