Marcadores relacionales en la depresión mayor y la distimia

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Autor/es

  • José Antonio Soriano Pacheco
  • Juan Luis Linares Fernández (dir.)

Publicación

2009

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Resumen

La investigación de las bases relacionales de los trastornos depresivos es un tema que, por una parte, enlaza con la más razonable sabiduría popular y, por otra, viene a cubrir una importante carencia de la psiquiatría científica.

Se plantea un estudio retrospectivo sobre los patrones relacionales de pacientes diagnosticados de depresión mayor o distimia a nivel de sus familias de origen y de sus familias creadas, con especial énfasis en sus relaciones de pareja.

La muestra evaluada es de 120 familias con 41 pacientes diagnosticados de depresión mayor o distimia según criterios DSM-IV. Se utilizan las familias de origen de pacientes y de sus cónyuges como grupos control. El procedimiento seguido se centra en una entrevista semiestructurada diseñada específicamente para la detección de los patrones relacionales en el ámbito familiar. Se utiliza metodología cuantitativa y cualitativa en el análisis de los resultados. Entre los resultados más destacados, la tesis deja bien establecido que distimia y depresión mayor presentan pautas relacionales distintas, aunque admitan puentes compatibles con múltiples situaciones mixtas.

Ambas patologías hunden sus raíces en la familia de origen, si bien la depresión mayor en una pauta deprivadora, caracterizada por una conyugalidad armoniosa y una parentalidad primariamente deteriorada, y la distimia en una pauta trianguladora, caracterizada por una conyugalidad disarmónica y una parentalidad primariamente preservada (y secundariamente deteriorada por el impacto de la conyugalidad).

Ambas patologías se proyectan en la construcción de sendas modalidades de pareja diferentes, la depresión mayor bajo el signo de la complementariedad rígida y la distimia definida por la simetría inestable.

Estos resultados son doblemente relevantes, porque aumentan la comprensibilidad de los fenómenos depresivos y porque permiten armar la intervención terapéutica sobre esquemas específicos.

Las conclusiones finales se enumeran:

1) Consideramos que el abordaje de dichos trastornos no está resuelto a pesar de los importantes resultados obtenidos a través de los tratamientos psicofarmacológicos en combinación con los abordajes psicoterapéuticos de diferentes orientaciones teóricas. Existen muy pocos estudios controlados (sobre todo en casos de distimia) que comparen abordajes psicoterapéuticos, farmacológicos y combinados.

2) La exhaustiva revisión de la literatura parece converger en que la distimia sería una denominación nosológica de conveniencia y no un verdadero trastorno. Probablemente los futuros sistemas clasificatorios la reemplacen por categorías de etiología diferentes. Podríamos contemplar esta conclusión como un elemento paralizador o, al contrario, como un acicate para la investigación, en la que planteamientos como el nuestro pueden aportar alguna luz.

3) Existen suficientes evidencias a favor de que los factores sociales (en su acepción más amplia) afecten al riesgo de presentar un trastorno afectivo y a su evolución y tratamiento. Ningún factor por sí solo puede explicar adecuadamente la amplia gama de fenómenos asociados a la depresión. Por tanto, hay múltiples oportunidades para que las intervenciones psicoterapéuticas reduzcan potencialmente las tasas de los trastornos afectivos y la carga de discapacidad que producen en la sociedad. Son necesarias más investigaciones que permitan delinear tanto los factores psicosociales patogénicos como aquellos otros potenciadores de la salud, así como los procesos por los que operan. Creemos que la búsqueda de marcadores relacionales (o interaccionales) de los diferentes trastornos afectivos (y posiblemente de otros trastornos mentales) puede complementar los ya existentes a nivel biológico y psicológico.

4) En el caso de la depresión mayor y la distimia nuestras hipótesis de complementariedad y simetría en la relación conyugal establecida por el paciente depresivo se ven refrendadas por nuestros resultados. Depresión mayor parece asociarse en nuestra muestra a relaciones conyugales (armoniosas o disarmónicas) de tipo predominantemente complementario, mientras distimia parece asociarse a relaciones conyugales de tipo simétrico y mayoritariamente disarmónicas.

5) El posible papel de la nutrición relacional en la familia de origen (en el sentido de hiperexigencia y poco reconocimiento para el TDM, y tendencia a la triangulación para el TD) no ha tenido la misma claridad de resultados pero tampoco lo descarta. Son necesarios estudios más amplios y con mayor refinamiento de los instrumentos de medición.

6) El análisis cualitativo de nuestra muestra ha reflejado de forma incuestionable la presencia de múltiples factores ambientales presentes en las recaídas de estos cuadros. Entre dichos factores ambientales destacan los del ámbito familiar (tanto familia creada como familia de origen) en el caso de mujeres depresivas, y los del ámbito laboral en el caso de varones depresivos.

Información recogida de Teseo (Bases de datos de las tesis doctorales leídas en las Universidades Españolas del Ministerio de Educación y Ciencia)

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