Primera incursión literaria infantil de esta autora con una obra por la que ha recibido el premio Lazarillo de 2002. Max, un niño de 9 años para el que su tartamudez no es problema, relata en primera persona y con carácter actual sus vivencias. La inocencia, la imaginación y la credulidad con la que afronta la vida le llevan a verse involucrado en hilarantes situaciones. La autora muestra la niñez como un estado de felicidad asociado a la ingenuidad propia de la poca edad y, en consecuencia, inalcanzable para los adultos. Es destacable el trabajo del ilustrador, Javier Zabala.
Resumen recogido del portal Cervantes.de