Se trata de una obra técnico‑académica que propone un marco integral para comprender y aplicar la lectura fácil como herramienta de accesibilidad cognitiva, especialmente en contextos institucionales y digitales.
El documento define este concepto como un método estructurado de adaptación y creación de contenidos que combina criterios lingüísticos, de diseño y validación para garantizar la comprensión de personas con dificultades lectoras, lo sitúa en relación (y diferencia) con el lenguaje claro, y desarrolla de forma sistemática sus fundamentos —conceptuales, sociales y jurídicos—, sus principios (empatía, esencia, autonomía y democratización), los colectivos destinatarios, los ámbitos prioritarios de aplicación (administración, servicios, cultura, empleo, web) y los procedimientos prácticos de implementación y evaluación, con el objetivo final de hacer efectivo el derecho a comprender, reducir barreras de acceso a la información y promover una comunicación más inclusiva y participativa en la sociedad.