Este trabajo es el resultado final de un proyecto sobre buenas prácticas dirigidas a la inserción social de personas con alguna patología mental, que fue financiado por la Unión Europea entre 2002 y 2006. Como primer objetivo, las entidades participantes -procedentes de diez países comunitarios- se propusieron sensibilizar a la ciudadanía sobre el nexo existente entre enfermedad mental y marginación social. Además, la segunda finalidad del proyecto era detectar y recopilar pequeñas iniciativas locales exitosas y fácilmente trasferibles a otros lugares que, o bien favorecieran el acceso equitativo de las personas con este tipo de dolencias a la salud, los servicios sociales, el empleo, la educación y la formación, la vivienda, el trasporte y el ocio, o bien defendieran los derechos de este colectivo. Una selección de estas buenas prácticas ocupa el grueso del volumen -en la sede electrónica del proyecto (http://www.mentalhealthsocialinclusion.org) puede consultarse una base de datos más completa-, pero éste también incluye una serie de recomendaciones sobre cómo diseñar e implementar iniciativas como las descritas. Entre las sugerencias planteadas, cabe citar tres: optar por un modelo que integre las perspectivas biológica, psicológica, social y económica; crear alianzas entre entidades especializadas y poderes públicos; e involucrar en los proyectos a las propias personas con patología mental.
Información recogida de gizarte.doc (2008, noviembre) 27