Muchas de las personas sordas comparten una experiencia común: la no integración en la universidad y el abandono de la facultad. Entre las dificultades percibidas desde la experiencia personal encontramos: barreras de comunicación y carencias en las infraestructuras, problemas relacionados con la organización docente (atención dividida), dificultades para el acceso y utilización del material de trabajo, dificultades de acceso a la metodología docente y a la información, actitudes negativas del entorno, depender de terceras personas, etc.
Entre las demandas del colectivo sordo que accede a la universidad se destaca la presencia de intérpretes de LSE, disponer de apuntes adaptados o esquemas de los temas a tratar en el aula con antelación, “tomadores de apuntes” y profesores de apoyo. Estos recursos y otras dificultades intentamos aminorarlas con dos propuestas prácticas.
Resumen extraído de la propia comunicación.