El Defensor Universitario tiene como misión general velar por el respeto de los derechos y libertades de los profesores, estudiantes y personal de administración y servicios, ante las actuaciones de los diferentes órganos y servicios universitarios. Su actuación debe dirigirse siempre hacia la mejora de la calidad universitaria en todos sus ámbitos.
El Defensor vela así por el correcto y efectivo cumplimiento de los Estatutos y normas por los que se rige la Universidad.
Atiende de manera personal las consultas, peticiones, quejas o reclamaciones que se le presenten y efectúa las propuestas que considera adecuadas para la solución de los casos sometidos a su conocimiento.
Realiza actos de conciliación y mediación conducentes a dar solución a los conflictos, siempre que las partes implicadas se lo soliciten.
Actúa de oficio si observa irregularidades o deficiencias que incidan en los derechos de los miembros de la comunidad universitaria o afecten al buen funcionamiento de la Universidad.
Propone medidas para que los conflictos no surjan, aportando recomendaciones y sugerencias que mejoren la vida universitaria.
En definitiva, en una organización extensa y compleja, como es la Universidad, donde conviven diversos colectivos, el Defensor del Universitario debe ser cauce para mejorar la relación y comprensión de todos sus miembros, aportando soluciones viables a los problemas y conflictos suscitados que conjuguen e integren en lo posible el respeto y garantía de los derechos e intereses individuales con los intereses generales de la institución universitaria.
(Información recogida de la página Web).