Las bibliotecas públicas, según marcan las leyes, directrices y normativas, deberían estar exentas de barreras arquitectónicas, humanas y materiales. Unas barreras que persisten en nuestros equipamientos y que impiden que colectivos de personas con discapacidad utilicen sus servicios y fondos bibliográficos con normalidad, y en las mismas condiciones que el resto de ciudadanos. Un análisis de los fondos documentales infantiles de las bibliotecas de Málaga y de Andalucía evidencia la escasa presencia de materiales adaptados que cubran sus necesidades lectoras y de acceso a la cultura. Finaliza con unas pautas para conseguir que las bibliotecas públicas sean espacios accesibles e inclusivos.
Resumen realizado por los autores recogido de la publicación